Capítulo 7.

1539 Words
Se despertó sintiéndose muy mareado y con la boca seca, escucho a su hermano discutir a lo lejos con otra persona, el señor Coppola, el secretario personal de su padre, de golpe recordó todo lo que había pasado, se levantó con un cierto dolor en las costillas y se dio cuenta de que estaban en el avión real, su hermana estaba acostada en un sillón jugo a él completamente dormida, parecía que también a ella la habían drogado, salió de la alcoba tambaleándose y se acercó a los otros dos hombres, iba a golpear a su hermano por lo que había hecho pero la televisión estaba a todo volumen y sacaba una y otra vez la corta entrevista que Denisse había dado con una imagen de ella recargándose en el chofer y yéndose juntos. -No quería que te enterases así, pero es lo mejor, así la olvidas rápido. Ella ya lo hizo. -Voy a matarte. -No seas dramático, estarás mejor. Ni siquiera te mereces a la princesa Aanisa, es demasiado hermosa y perfecta para ti. -¿Ese era el maldito problema? ¿Te enamoraste de ella y por coraje me arrebataste a la única mujer que he amado? -No seas ridículo, tú no la amabas, solo querías hacer sufrir a padre con la más inadecuada candidata. -Ella será mejor reina de lo que tú nunca serás como hermano. -No, ella será la esposa de un chofer mientras tú te quedas con la mujer perfecta- el veneno que destilaban las voces de ambos hermanos dejaba en claro sus posiciones. Aún no sabía cómo pero si Ricardo no pensaba pelear por la mujer que amaba, él le enseñaría cómo hacerlo. Su Denisse no lo cambiaría por el primer hombre que se encontrase en la calle, por muy convincente que fiera esa entrevista él podía ver la tristeza en su mirada. -Por cierto, no sabíamos qué hacer con él así que lo trajimos pero ¿para qué te compraste un auto si solo ibas a estar unos meses? -¿Cuál auto? -El Audi, la administración del hotel nos advirtió que estaba ahí así que lo trajimos con nosotros. Esa información le rompió el corazón, ella había querido olvidarlo por haberle mentido, sin fuerza para seguir discutiendo regreso junto a su hermana y la acuñó en sus brazos, era la única que lamentaría lo sucedido tanto como él. Poco después de aterrizar en Monterino supo que no se había equivocado con lo que haría su padre, todo el país celebraba su aparente compromiso, sin embargo se sorprendió al descubrir que aún era un misterio la identidad de la novia, la población entera estaba ansiosa por conocer a su futura reina y se decepciono mucho cuando supo que tendría que esperar. -No es una mala chica. -¿Pero? -Le falta carácter, colmillo y mucha habla. Solo me ve, se sonroja y sonríe. Nunca habla conmigo y hace todo lo que le digo como si fuera solo uña autómata.- Leo deseaba odiar a la princesa Aanisa pero por el contrario le daba mucha ternura, como si fuera una pequeña niña con juguete nuevo. -¿Has tratado de hablar con Denisse? -Por supuesto que sí, le marcó todos los días a todas horas, le he dejado varios mensajes y hasta correos, ella no me contesta y tal vez nunca lo vuelva a hacer. -Sí, tampoco a mí, de hecho creo que cambio de teléfono o algo parecido. -No tienes una idea de lo que sentí cuando Ricardo me dijo lo que había hecho. -Lo sé, fue muy ingenioso cambiar los chips de los celulares para que no recibiéramos ninguna llamada suya y con lo preocupados que estábamos no fuimos consientes del tiempo que pasó. -¿Qué voy a hacer? Ha pasado más de una semana y ¿si ella no quiere volver a saber de mí? -Odio decirlo pero tienes una obligación con el país y una novia a la mano o podrías huir a México y tratar de convencerla. -Será mejor que no lo hagas.- La interrupción de su hermano hizo saltar a ambos de la banca en la que estaban sentados. Habían buscado el lugar en que jugaban en su infancia, el pequeño jardín escondido al final de un laberinto de setos. -Dime, ¿qué hace a esa mujer tan especial que no has dado una oportunidad a la princesa Aanisa? -Que la amo, me enamore de ella, de su corazón, de su alma y de su esencia. Es noble, amable, divertida y cariñosa. Ayudó a Rosana sin siquiera conocerla o pedirle nada a cambio sólo porque la vio en apuros, dedica tiempo y atención a las personas haciéndolas sentir especiales y respetadas, sabe de todo un poco y puedes hablar con ella durante horas sin aburrirte y hasta sabe más de cómo manejar un país de lo que una persona normal sabe. Siempre levanta la frente y sonríe aunque el mundo se venga abajo y sobre todo tiene una mente rápida y eficaz para resolver problemas. Nos hizo madurar y darnos cuenta de lo descuidados y frívolos que hemos sido. Pero sobre todo porque mi vida está vacía sin ella. -Suena como una mujer peligrosa, como una mujer que hay que tener vigilando, no sé si debieras estar con una así. La princesa es una mujer espectacular, muy inteligente y dulce, ella nació para la nobleza. -¿Ya le dijiste que estás enamorado de ella? -No Rosi, ella al igual que su padre espera ser una reina y casarse con el segundón no les hará gracia. El matrimonio entre Leo y ella traerá grandes tratados comerciales con uno de los países más esquivos del mundo, será beneficioso para el país. Y en cambio su mexicana no traerá consigo más que problemas. -Pues yo creo que deberías hablar con ella, estoy segura de que si le dijeras lo que sientes te preferiría a ti, parece estar mucho más cómoda contigo que con Leo. -No digas tonterías Rosi...- El sonido del teléfono celular de Rosi tocando el himno nacional mexicano dejo a todos el silencio pero la cara de ella se iluminó al segundo siguiente y con emoción saco el celular, Leo trato de tomarlo pero ella lo evitó y se alejó adentrándose en el laberinto. Pasaron casi quince minutos antes de que ella regresara hasta donde dejo a un muy nervioso Leo estando blanca como un papel. -Las cosas han cambiado, debemos hablar con padre ahora mismo. -¿Qué pasó? ¿Está bien? ¿Le ha ocurrido algo? ¡Responde!- Leo tomo a su hermana por los hombros y en su creciente pánico la zarandeo un poco. -No era ella, era su madre, dijo que en contra de los deseos de Denisse creía que debíamos saber que está embarazada. -Oh Dios santo. ¡Voy a ser padre! -¿Cómo sabes siquiera que es tuyo? ¡Piénsalo Leo! Esa mujer pudo haber estado con muchos, no dejes que te ensarten un niño sin pruebas. Ese comentario termino con la paciencia de Leo y de dio un puñetazo en la cara a su hermano, se sintió muy bien al hacerlo y estuvo a punto de volver a golpearlo cuando la pequeña mano de su hermana lo detuvo. -No la conoce Leo, no perdamos más tiempo y vayamos a terminar con esta tortura. -¿Qué hiciste que mama? ¿Cómo pudiste traicionarme así después de lo que hicieron? -Porque él es el padre de tu bebe cariño y se merece tener una oportunidad de serlo. -¿Así como la tuvo el mío? ¿Quieres que mi hijo se sienta rechazado por su propio progenitor? Yo sé que tuviste la mejor intención entonces pero todo salió mal y ahora me correspondía a mi tomar esa decisión no a ti. ¿Tienes una pequeña idea de en el peligro que nos has puesto? Esa gente es capaz de hacer cualquier cosa por cubrir sus huellas. -Tú conoces a ese chico, él te quiere y ha tratado de ver por ti. No te lo quería decir aún pero ayer me llamaron del banco, alguien pago el crédito completo por el departamento, ahora es nuestro y te puedo asegurar que no conozco a nadie más que pudiese haberlo hecho. -¿Y cuándo pensabas decirme? Por todos los cielo, ya lo has hecho le dijiste de mi bebe. No sé qué va a pasar ahora.- Tomó asiento en el sillón más cercano y abrazo su vientre, llevaba solo unos días sabiendo de su existencia pero todo su mundo ya giraba en torno a ese pequeño ser creciendo dentro de ella. Al principio había adjudicado los síntomas a los diferentes sucesos que habían pasado en su vida, desde el término de su asistencia a clases hasta las mentiras de Leonardo, pero había acudido a su primer cita con el doctor y le había confirmado que estaba embarazada de siete semanas lo que había puesto su mundo otra vez de cabeza, sin embargo ahora solo sentía miedo y aprensión de la reacción que esa familia tendría ante la noticia. Con un plan formándose en su mente volvió a salir, sin siquiera dirigir una mirada a su madre que le hablaba, bajo las escaleras
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