Para cuando llegaron al hotel, estaba a muy nerviosa, fueron directo a comer y se extrañó de no ver a Leo por ningún lado.
-Relájate, él estará aquí en poco tiempo, tuvo que ir a arreglar un asunto, mejor disfruta e que es a mí a la que no verás los siguientes días.- la sonrisa que le dedico la puso aún más nerviosa y totalmente roja, incluso sentía la cara caliente por vergüenza, un sentimiento con el que no estaba demasiado identificada.
-Quisiera saber un poco más de ustedes, de su familia, nunca hablan de ellos.
-Es que no somos tan unidos como la tuya, pero mis dos hermanos y yo nos queremos mucho, Ricardo tuvo que quedarse en casa para ocuparse de los asuntos que surjan mientras estamos de vacaciones.
-¿Y cómo es tu hermano? ¿Se parece más a ti o a Leo?
-Es el de en medio en todo sentido, tiene mi color de cabello pero los ojos como los de Leo, es todo un libertino pero muy amigable y gracioso, en cierta forma es más peligroso con las mujeres que Leo, ya que mientras con él las atrae su halo de misterio, con Rick es precisamente su simpatía lo que lo mantiene rodeado de mujeres.
-Todo un caso tus hermanos- rieron las dos.
-En cuanto a padre, él es muy estricto y está dedicado a su trabajo, creímos rodeados de niñeras y viendo a nuestros padres muy poco. Madre murió hace unos cinco años, era una mujer muy querida por los que la conocían pero nunca fue un ejemplo a seguir para nosotros, Leo vio en muchas ocasiones como llevaba hombres a su recámara y como padre hacia lo mismo, para él la infidelidad es un tema muy delicado.
-Y por eso se buscó a una mujer que no le podría ser infiel ni aunque quisiera.
-¿A qué te refieres?
-Estoy segura de que tu madre era una mujer hermosa...
-Vaya, tienes muchas inseguridades ¿no es así? Pues déjame te digo que no, te presenté a mi hermano porque me encanto tu personalidad y tú inteligencia, que seas bonita es un plus y si decidieras ponerte en forma te aseguro que más de uno se pelearían por ti.
-Eso ya lo hice y así fue, pero en el proceso me rompieron el corazón varías veces, fue por eso que decidí dejar de salir con hombres y alejarlos. Tomo malas decisiones por lo general.
-¿Qué pasó?- Platicar con Rosi era muy sencillo y en el tiempo que llevaban de conocerse se habían hecho muy buenas amigas, pero confiarle su vida era un tanto peligroso y muy arriesgado, pero ya había sacado el tema y ahora lo terminaría, no le había hecho ningún bien hasta ahora guardarlo para sí.
-Solo he tenido tres novios formales en mi vida, el primero me fue infiel y por eso terminamos, el segundo me quiso convertir en algo que no soy, quería a una sombra callada a la que presumir y el tercero estaba enamorado de su ex, en una ocasión me llamo con su nombre y al final dijo que se había enamorado de mi ex mejor amiga. Los tres fueron un fracasó y decidí que estaba mejor sola.
-Lo lamento mucho, las cuestiones del amor nunca son fáciles.
-No, no lo son, por mucho tiempo creí que el problema estaba en mí, a veces aún lo creo, soy demasiado entregada cuando quiero a alguien y eso me ha metido en problemas.
-Cuando tomen la decisión serás una madre fabulosa.
-¿Cómo?
-Ya sabes, mi hermano y tú, vamos ¿crees que me prestaría en ser su tapadera si no supiera que van enserio? Me hace feliz que finalmente hayan reaccionado los dos, además ese anillo, es el sello de mi familia mi hermano nunca se había separado de él.
La sonrisa que ambas tenían hablaba de un futuro de amistad permanente y de la felicidad que prometía.
-No quisiera ser entrometida, pero he notado que en tu familia no hay muchos varones, es tan extraño, estoy acostumbrada a estar rodeada por ellos y tú estás en la situación opuesta.
-Bueno, mis padres se divorciaron cuando yo era muy chica, de él se muy poco, vive en Estados Unidos y tiene otra familia pero nada más. En cuanto a lo demás tengo dos tíos pero uno vive lejos, en Querétaro con su familia y con el otro no me llevo bien y finalmente está mi abuelo, siempre está trabajando no puede estar sin hacerlo por eso casi nunca lo veo. Supongo que en parte por eso no sé mucho de hombres.
-Pues terminaras aprendiendo amor mío.- Leo había llegado sin que ninguna de las dos se diera cuenta, podía ser muy sigiloso cuando quería. -Perdonen la tardanza damas mías, pero ya todo está arreglado tendremos estos días para nosotros.
-Me parece una excelente noticia, pero los dejare solos, he terminado de comer y tengo un poco de sueño, creo que subiré a descansar. Los veo luego.
-Tu hermana es toda una alcahueta ¿lo sabes?
-En realidad nunca había sido así, solo contigo, creo q je te quiere de hermana.
-Yo estoy segura de ello.
-Ahora que estamos solos quiero darte un regalo, tú me hablaste de las cosas que aún te faltaban y se lo importante que es para ti tu cédula profesional, así que hice un par de llamadas. La embajada de Monterino está feliz de recibirte dentro de su programa de servicio social, tienen tratos con tu universidad y te mandaron los papeles necesarios para que lo des de alta, puedes acudir cuando lo desees y apoyar cuando puedas y averigüe un poco, te puedes graduar por tiempo de trabajo, en eso también te puedo ayudar, ya sea que trabajes con nosotros o te pongamos en una de esos diplomados a distancia, así podrás hacerlo todo de manera sencilla y por último, yo mismo he comprobado tu nivel de inglés así que hable con unos amigos y te mandaron un certificado valido.
Con la boca abierta vio como desplegaba en la mesa papel tras papel, no sabía qué decir, estaba por completo abrumada, en parte se sentía muy agradecida, por otro lado un tanto molesta por su intromisión y a la vez presionada, pero el alivio era el sentimiento dominante y se dejó guiar por él, nunca había revivido tanta ayuda de nadie y no pensaba ser mal agradecida cuando por fin alguien lo hacía. Con lágrimas en los ojos lo abrazo con mucha fuerza, años de tensión y angustia se escaparon de sus hombros.
-No tienes idea de lo mucho que te lo agradezco, con esto te debo la vida así acabaré todo esto para el próximo julio supongo que puedo tomar un diplomado a distancia, solo serán unos meses y mientras tenga una computadora a la mano todo es posible y empezaré en la embajada el próximo lunes, no te voy a decepcionar.
-Oh descuida, que tú ya empezaste a trabajar para la embajada en el momento en que tú nos conociste y por el tiempo que pasemos en el país bastará con que sigas estando con nosotros, teóricamente es como si te hubiéramos contratado para guía de turistas. Además quiero que todo tu tiempo lo dediques a mí, no quiero compartirte.
-No me parece muy correcto, eso en realidad no es un trabajo.
-Pero esta remunerado, esta es en la tarjeta en la que te pagaremos por tus molestias y además así me aseguro de poseer todo tu tiempo.
-Wow esto es demasiado. ¿Cómo hiciste todo esto en un día? ¿Qué clase de contactos posees?
-Los que necesito, tú ahora trabajas para el gobierno de Monterino y por ahora tu labor es enseñarnos el potencial turístico que tiene México para ofrecer a los pobladores de mi país.
-Creo que puedo trabajar con eso, ¿pero remunerarme? Eso no lo esperaba.
-Considéralo viáticos.- Dijo restando importancia a la cantidad monetaria, que hasta después descubriría que al mes era aproximadamente unos seis meses trabajando en la cafetería.
-Comienzo a sospechar que eres mi príncipe azul que llegó a resolverme la vida.
-Nada de eso, solo soy un hombre muy influyente y muy enamorado.
-Comienzo a comprender lo influyentes que son. Sabía que tenían dinero pero jamás me imaginé nada parecido, yo no quiero abusar de sus influencias y siento que lo hago.
-Tonterías, tú no me lo pediste, yo quise obsequiártelo y ahora sí terminamos con ese asunto tengo mejores ideas en la cabeza que hablar de eso.
-De ninguna forma, mi trabajo es enseñarte mi país y eso es lo que haré.
-Muy bien, empieza por mostrarme el valle de tus pechos y después veremos qué más podemos conocer.
-Eres incorregible ¿lo sabías?
-Sí, ahora vámonos, no quiero espectadores, nos mandaran la cuenta de la comida a la habitación.
Entre besos y risas subieron hasta la suite, ella jamás había estado dentro de ese hotel y tuvo un breve vistazo de la habitación pero sus sentidos estaban inundados con el olor a madera, mar y masculinidad que despedía el cuerpo de su amante. Un olor que la llevaba al borde de la excitación.
La llevo directamente hasta la gran cama de cuatro postes que dominaba la habitación y con rapidez la despojo por completo de la ropa, ansiaba más que nada el saborearla completa, llenarse de su sabor y su olor. Lamió y beso cada parte de su cuerpo mientras bajaba poco a poco hasta el centro de su femineidad, inspiró su olor atravesar de las delicadas braguitas, todo en ella era natural y así lo prefería, había descubierto que hasta en eso había un gran cambio, prefería que su mujer fuera ella misma al natural en todos los aspectos.
Cuando dio el primer lengüetazo en su botón del placer la sintió estremecerse, como un adolescente estuvo a punto de terminar en su ropa interior pero se contuvo y continuó con su festín, la escuchaba gemir y veía como su cuerpo se contorsionaba buscando la liberación, continuó con sus movimientos de lengua y fue aumentando el ritmo mientras sentía como se acercaba al orgasmo.
Una sensación de explosión recorrió su cuerpo y lleno de colores brillantes su cabeza, dejando a sus miembros lánguidos las piernas le temblaban y se sentía incapaz de moverse.
-¿Estás bien amore mio?
-Mejor que bien. Nunca había sentido nada similar.
-Me alagas, pero aún no termino contigo.
Con un movimiento fluido logró ponerla boca abajo, con rapidez se despojó de su propia ropa y la penetro desde atrás.
-La próxima vez será más lento, pero te necesito demasiado.
Con fuerza dio varias embestidas catapultándolos una vez más hasta la cima del placer, explotando juntos en la marea de sensaciones placenteras. Cayó junto a ella para no aplastarla con su peso, la jalo hasta su lado y con cuidado la tapo con las sabanas. Podía imaginar pasar el resto de su vida junto a ella, nunca había sentido algo parecido con las otras mujeres con las que había estado, la confección que sentía con ella hacía que hacer el amor fuera muchísimo mejor y más intenso que cualquier relación s****l simple, tal era el efecto que ya se sentía listo para volverla a tomar como su hubieran pasado días en lugar de unos pocos minutos.
Y aún más, no había usado protección en ninguna de las ocasiones en que había estado con ella, siempre había sido muy cuidadoso al respecto, sabía que su semilla era un bien valioso para su país y no había querido dejar ningún hijo por ahí, jamás dejaría atrás a un hijo suyo quería ser el padre que él nunca tuvo, pero con ella era natural que terminara dentro, quería tener hijos a su lado y si ahora mismo ella estuviera embarazada sería el hombre más feliz.
Sintió como se adormiló un poco y la abrazo con fuerza, se había enamorado de esa mujer con locura muy rápidamente quería su corazón y su alma. Beso su cabellera y se quedó dormido a su lado.
Se despertó sintiendo mucho calor, un peso la mantenía en la cama y fue cuando se dio cuenta de que por primera vez en su vida despertaba con un hombre al lado. Estaba anocheciendo y decidió levantarse, entre otras cosas porque tenía que ir al baño, pero en cuanto se alejó de la cama extraño sentir su abrazo. Nunca se había sentido cómoda con su desnudez por lo que busco algo que ponerse encima, encontró un par de albornoces en el baño y se puso uno de ellos encima, era muy suave y olía a limpio. Cuando regresó a la habitación se acercó a la ventana, se encontraba en una de las mejores suites del hotel, la vista daba directamente a la plancha del zócalo y desde su privilegiada vista podía apreciar la magnificencia de Palacio Nacional y los demás edificios que poseía el lugar y como miles de personas caminaban bajo sus pies vivían sus vidas.
-¿Admirando la vista?
-Es precioso, nunca me imaginé que entraría a este hotel, los espectáculos del quince y dieciséis de septiembre y los de noviembre y Navidad deben ser espectaculares desde aquí.
-¿Qué celebran en septiembre?
-La independencia de México.
-Es muy interesante, tal vez vengamos a verlos. Pero ahora te quiero de regreso en la cama, anda quítate eso y regresa a mi lado.
Un poco avergonzada por desnudarse frente a él se quitó con calma la bata pero el brillo de lujuria que tenían sus ojos hizo que se diera prisa en regresar a la cama. Un poco más segura y divertida se puso de rodillas sobre él y comenzó a besarlo y a jugar mientras rozaba sus pechos contra el suyo, quiso devolverle el favor y bajo lamiendo su cuerpo, él le dejo explorar a placer, se sintió masilla entre sus manos, cuando finalmente ella lo tomo en su boca sintió como perdía el juicio, con un gruñido la ayudo a dirigir los movimientos, el calor y la succión lo llevaron a la locura y con una fuerte embestida terminó en su boca.
Con una gran y felina sonrisa satisfecha volvió a subir lamiendo su cuerpo, se sentía como una ramera, jamás se había sentido tan atrevida en la cama, quería hacerle disfrutar como él hacía con ella y verlo en ese estado de frenesí la excitaban muchísimo. Con gran sorpresa se dio cuenta de que ya estaba bien erecto otra vez así que lo tomo y lo llevó hasta su interior, lo monto al principio muy despacio subiendo y bajando con gran lentitud pero poco a poco fue aumentando la rapidez de sus movimientos hasta que el la tomo de la nuca la bajo y comenzó a besarla mientras aumentaba el ritmo haciendo que la marea creciera hasta llevarlos a un explosivo clímax.
-Eso fue fabuloso- sus respiraciones aún agitadas se mezclaban entre sí mientras yacían uno en brazos del otro. -Definitivamente me voy a casar contigo, nunca había tenido una experiencia s****l tan satisfactoria, eres la mejor.
-Lo sé, vi tus caras.- Ambos se sonrieron con travesura mientras poco a poco recuperaban el ritmo normal de sus signos vitales. Se dio cuenta de que se acercaba el tiempo de sincerarse con ella y decirle quienes eran realmente, pero no quería romper ese momento mágico y decidió que lo haría después.
-¿Qué hora es?
-Van a dar las siete ¿porque?
-Vamos, vístete, te compre un vestido especial que debe estar en el armario, te tengo una sorpresa y si llegamos tarde mi hermana me matará lo ha esperado toda la semana.
Con una suave nalgada la despidió de la cama, entre risas ella se acercó al armario y cuando lo abrió descubrió un hermoso vestido de noche de color azul igual que los ojos de Leo, era elegante y hermoso, de una suave seda que brillaba al moverse, de corte imperio, pequeñas mangas y un hermoso cinturón que remarcaba sus pechos era un vestido perfecto, remarcaba sus virtudes y cubría a la perfección sus defectos, junto se encontraban los perfectos zapatos a juego de tacón alto. No iba prepara para un evento similar sin embargo logró maquillarse de manera elegante y hermosa, Rosi le ayudó a hacerme un peinado sencillo y favorecedor, sintiéndose como una princesa salió de la habitación.
-Luces hermosa.
-Me siento como una princesa.
-Eres una princesa, pero aún te falta un detalle, ven te tengo un obsequio.
-Me has dado mucho, no tienes por qué darme nada más, te lo prometo.
-Y es por eso que lo he hecho amore mio.- De la mesa que estaba en la sala de la suite tomo una caja de color rojo con un pequeño moño color plateado, la caja tenía el nombre de una marca muy famosa de joyería, con manos temblorosas y un poco nerviosa abrió el paquete que contenía un juego de collar, pulsera y aretes de diamantes a juego.
-Por los cielos, es demasiado, no puedo aceptarlo.
-¿Te gusta?
-Me encanta. Es precioso.
-Entonces es tuyo, sin discusión.- Todo el collar y se lo puso alrededor del cuello, tuvo el mismo proceso con la demás indumentaria quería que ella usara las cosas que él comprara, con eso le decía al mundo que esa era su mujer y le hacía sentirse muy orgulloso el poderle cumplir sus mayores deseos. -Perfecta, vamos, no hagamos esperar a tu amigo Rogelio.
-¿Celos?
-¿Porque debería?- Sin embargo ya quería que la viera siendo suya, quería que supiera que le había hecho el amor y que ahora esa mujer era su compañera y nunca la dejaría ir.
Al bajar saludo a Rogelio igual que siempre pero ahora el chofer fue un poco más correcto, ya no era la señorita que los guiaba por la ciudad, ahora era la mujer de su jefe, príncipe de Monterino y la situación cambiaba. Sintiéndose como un ganador guío a ambas mujeres hasta el interior de la limusina.
-¡Mama! ¡No te esperaba aquí! Qué grata sorpresa.
-Ah mi niña luces hermosa, me haces sentir muy feliz.
-Supe que te gustaría que tu madre nos acompañará y así ella se sentiría tranquila sabiendo que estás en buenas manos.
-¿Y ya me dirás a dónde vamos?
-Aún no, está a solo unas cuadras sé que podrás esperar.
Cuando llegaron al Palacio de Bellas Artes, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, estaban llenas de emoción, el edificio estaba iluminado con lámparas de diferentes colores señalando la realización de un evento nocturno, esa noche se presentaba la filarmónica nacional en un evento especial. Uno de los mayores placeres en la vida de Leo era la música y para él era importante compartir ese gusto con su futura esposa.
-Es una sorpresa maravillosa, nunca había podido asistir a estos eventos y siempre lo habíamos querido hacer. Muchas gracias por habernos incitado.- Se acercó y le dio un beso, era la primera muestra de afecto en público que le daba, era un gran logro y él se sentía orgulloso. De la mano caminaron juntos hasta el palco que tenía reservado.
El concierto fue espectacular, la música era maravillosa y los deleitaron con algunas canciones nacionales que una buena parte del público cantaba por lo bajo, canciones que se llevaban en la sangre del mexicano y los representaba como pueblo.
El vio como disfruta a de la música cerrando los ojos y dejándose guiar por el sonido, una sonrisa seductora curvaba sus labios y su cuerpo reaccionaba con la música siguiendo los acordes con la mano, no podía dejar de verla, ella era un espectáculo en sí, sabía que estaba perdido cuando un suspiro escapó de sus labios, su m*****o se puso por completo erecto mientras pensaba en lo mucho que le gustaría hacer el amor al ritmo de la música, más aún de pensar que esa noche podrían tener un concierto privado. No podía esperar más para que se mudaran juntos, quería tenerla a su lado a todas horas y poder disponer de su cuerpo cada vez que ambos lo desearan.
-Ha sido la experiencia más hermosa de mi vida, muchas gracias por haberme invitado- la sonrisa que tenía su madre le decía lo feliz que estaba.
-Hemos disfrutado mucho esta noche, la filarmónica de su país es maravillosa y muy versátil, me alegra que se te haya ocurrido hermanito.
La plática fue amena y agradable, dejaron a la pasajera cuando ya era un poco tarde y regresaron al hotel cuando ya estaba contando los segundos, la erección que empezó por ser incomoda era ahora un verdadero dolor, Denisse había estado tocando su muslo subiendo y bajando la mano durante toda la cena y el trayecto a casa de su madre y el movimiento lo había llevado al borde de la explosión por lo que en cuanto entraron en la habitación el comenzó a besarle el cuello y quitarle el vestido, había pasado la mitad de la noche planeando con quitarle la ropa y las ansias se habían apoderado de su cuerpo.
Hicieron el amor despacio y tomándose su tiempo, quería memorizar cada rincón de su cuerpo y ella pensaba igual, pusieron una música suave y ligera que guiaba sus movimientos cual baile sobre la piel, llegando juntos a un clímax explosivo varias canciones después. Ella era la mujer de su vida, no sabía cuándo lo había sabido, pero sentía que su alma ya le pertenecía por completo y que él se estaba apoderando de su corazón, sin embargo nunca estarían completos hasta que él le dijera la verdad. Pensó por unos minutos en hacerlo, decirle ahora mismo quienes eran realmente, pero la respiración suave y rítmica le dijo que ella estaba completamente dormida, esperaría un poco más viviendo el sueño perfecto de que solo se pertenecían el uno al otro. Dejaría las preocupaciones de la corona para más tarde.