El día pasó tranquilo para unos, pero para Ángel no, llamaba a sus padres y no recibía respuesta por ningún lado, eso lo tenía muy preocupado, le había prometido a Marisol encargarse de su hermana y ni siquiera la había visto en horas. No entendía en qué momento su pequeña hermana se volvió tan indispensable, tan envidiosa y llena de odio. —Señorita, ¿ha visto a mí gemela? —preguntó Ángel con preocupación, ya no confiaba en su hermana sentía que estaba totalmente obsesionada Y eso era muy peligroso para todos. —No la hemos visto, señor —respondió la mucama de turno en limpiar la habitación. Ángel estaba que explotaba, si Ángela le dañaba los negocios que ya tenía seguro, no sabía que haría con ella, todo era culpa de sus padres por darle todo sin merecerlo. Nadie sabía que ella plane

