-¿Que guapo te ves amor con este traje de baño, azul te van con el color de tus ojos.
-Si, umama yo los escogí. Baba quería comprarme uno que tenían mil colores y yo le dije que los comprara para él que a mi me gustaba era este.
-Jajaja, si ya me imagino lo que quiso comprarte. Menos mal que tu eres mas inteligente que tu padre.
-Falta algo mas umama. Mira.
-Guao, estas como un chico de las películas de cine, ¡que bello! te ves con esos lentes.
-Baba dice que con esto se conquistan las chicas y ellas no se dan cuentan cuando las miras.
-Así, eso dice tú padre. Ya estaremos mas al pendiente cuando salgamos a la playa o a otra parte donde hallan chicas casi desnudas. Y no te preocupes cariño el secreto esta conmigo no le diremos a nadie que me lo contaste.
Jasir inocente sonrió, tomo su toalla se la coloco en el hombro tal cual como lo hace Sebastian cuando se va a dar un chapuzon en la piscina de su casa.
-Hasta eso te enseño papá, hacer coqueto, muy bien. Ahora ve y tócale la puerta a la tía Janet y a los abuelos yo iré en un momento, ¿esta bien?
-¿No te enojaste con baba y Jasir, umama?.
-No mi vida, jamas lo haría. Sabes cuanto los amo a los dos. Anda ve mientras yo me cambio.
Jasir le dio un beso y salio de la habitacion.
Samantha lo vio salir feliz mientras ella sentada en su nueva cama acariciaba las sabanas y se tiraba en ella. Era muy suave y cómoda pero se levanto enseguida ya que le habia prometido a Jasir que bajaría enseguida. Cuando estaba en el baño preparándose para cambiarse busco entre sus pertenencia y encontró en traje de baño del que le habia hablado Victoria en eso entro Sebastian y al verlo se asusto y se le cayo la toalla al piso. Ambos se golpearon la cabeza al intentar levantarla.
-Por Dios mi amor perdóname. No quise lastimarte.
-Que cabeza mas dura tienes, guao.
-Perdóname ven déjame revisarte.
-Estoy bien solo fue el golpe de suerte, como dicen por ahí,- se carcajeo.
-Lo siento mi reina. Solo vine a traerte este detallito. Como yo si sabia de la sorpresa te lo compre el día que lleve a Jasir a comprar el de él.
-Gracias mi amor, hermoso detalle. Y ¿quien lo escogió? tú o la chica de la tienda.
-Yo por supuesto. Sabes que tengo un ojo clínico para estas cosas.
-¿De verdad cariño?
-Si, mi amor. Por cierto, si por mi fuera preferiría tenerte así.
Él la levanto y la sentó en la encimera el baño le entreabrió sus piernas y empezó a besarla.
-Amor nos estan esperando alla abajo.
-De seguro que nadie se ira y si conozco a tu familia y la mía deben de estar metidos todos dentro de la piscina sin esperarnos. Déjame consentir a mi bebe, si por favor.
Samantha en su estado ya estaba algo excitada tener a su marido allí y besándola como lo estaba haciendo la hizo perderse en ese momento tan intimo entre los dos. No hubo lugar que el no besara, hasta que por fin la tomo en brazos y la llevo a la cama. Continuo besándolo y ella solo gemía de placer cuando el logro desnudarse ella imploraba que la penetrara. Al él posarse encima de ella solo pudo contenerse unos segundos al verla tan ansiosa, así que entreabrió sus piernas la toco y sintió en sus manos como la humedad de su ser estaba necesitandolo en ese momento, la penetro con tal paciencia y dulzura. Sus movimientos fueron muy suaves hasta que el mismo no pudo contener aquella temperatura tan exquisita para ambos, la explosión fue inimaginable, ambos cayeron tendidos uno al lado del otro con el corazón latiendo a una fuerza impresionante.
-¿Que fue eso, guao?,- pregunto Sebastian un minuto después.
Samantha se giro y solo le susurro al oído.
-Quiero mas.
Él la miro y quiso complacerla de nuevo. En su estado eso era algo muy normal y a él eso le encantaba. Ya después de haber disfrutado de un largo rato en la cama y de haber complacido a su esposa dos veces mas decidieron ir a la piscina.
-Hasta que por fin decidieron bajar,- dijo Janet indiscretamente.
-Hermana estamos recién casados, o no lo recuerdas,- replico Samantha.
Todos rieron y continuaron bañándose.
-Tengo mucha hambre papí.
-Carmen Delia sirvale un buen pedazo de carne a mi hija y su esposo de los que te dije que apartaras. Ya sabes como te dije que los sirvieras.
-Ustedes ya comieron.
-Algo hija, poco a poco, ya sabes como es esto del agua.
Samantha y Sebastian se sentaron en una de las sillas que estaban cerca de la piscina mientras que Carmen asaba unos trozos de ternera con chorizo. El olor tenia a Santiago algo alterado.
-Mira amor quien esta por aquí tocando la puerta avisando que tiene algo de apetito.
-Uy Santiago tranquilo hijo ya viene Carmen con un buen trozo de carne una ensalada y yuca, uumm delicioso.
En eso apareció Carmen con dos platos muy suculentos y bien resueltos para la feliz pareja.
-Gracias Carmen se ven que estan como a mi me gustan, mi padre como que te entreno muy bien.
-Si señora, cada vez que preparaba un asado me hablaba de como le gusta a usted la carne. Espero en verdad le guste su termino.
Samantha partió el filete de solomo en dos y al ver lo bien que habia quedado le respondió.
-Carmen la felicito, este es el punto que me encanta de un bistec de solomo.
-A la orden señora y al señor le gusto el suyo.
-Perfecto Carmen muchas gracias.
Carmen satisfecha de haber cumplido las expectativas de su señora se retiro del lugar.
Ambos disfrutaron aquel delicioso festín, mientras los demás se complacían en el agua. De pronto Santiago dio un gran golpe a su madre que casi la privo en el momento. Santiago dejo a un lado la comida y tomo a Samantha dándole unos golpecitos en la espalda.
-¿Que paso mi amor?
-Samantha cuando pudo hablar le respondió:
-Santiago que me dio una patada por el costado que me quito la respiración.