Se llego el día de la mudanza todos estaban entusiasmados pero algo estresados. Samantha gritaba que no se le olvidara nada, Sebastian solo obedecía para no discutir sobre el tema. Jasir y Geremias jugaban en la sala y Melissa trataba de ayudar a Samantha a controlar los nervios. -Hermana tranquilízate ya todo esta en donde tiene que estar. Mira no se queda nada y si algo te falta que no creo Sebastian vendría a buscarlo ya sabes como es. -Si hermana, pero solo quiero que no nos falte nada. Imagínate regresar por una cucharilla o algo así. -Por Dios Samantha ya déjate de tantas tonterías. No recuerdas que en esa casa no hace falta nada, absolutamente nada. -Es que estoy tan emocionada y a la vez asustada. -Asustada y por que Sam. -No lo sé. Pero siento un sustico en mi pecho. -Vamos

