Cuando salieron del apartamento de Mia, el niño estaba inconsolable mientras que Mia y Lían lloraban abrazados. Todos sabían que era lo mejor. Mia necesitaba recuperarse y con el niño sin que alguien lo cuidara era imposible. Sebastian tomo un taxi y llegaron pronto al aeropuerto. Solo les quedaban unos minutos para embarcarse y viajar de regreso a casa. Jasir no soltó los brazos de padre durante todo aquel rato. Se logro quedar dormido llorando. Cuando despertó ya estaba dentro del avión. No podía ver nada ya que estaba en medio de sus padres en eso levanto la carita y le dijo a su padre:
-Baba, ya estamos volando.
-No hijo aun no hemos despegado, ya falta poco, ¿por que?
-¿Tú crees que umama Mia nos vea cuando estemos en el aire?.
-De pronto, hijo su casa queda muy cerca de aquí. Pero recuerda que ella esta en cama. No creo que pueda vernos.
El niño se quedo en silencio y se arrecosto a un lado de su brazo.
-Vamos hijo, tienes que ser fuerte por tu madre Mia. Cuando regresemos ella sabrá que fuiste un niño muy valiente y obediente.
-Si ella me dijo que tenia que aprender cosas diferentes a donde vamos.
-Ya veras que te va a gustar. Aunque vivamos en países diferentes muchas cosas no dejan de ser las mismas. Claro de pronto la comida. Como nos vestimos, el clima es tan diferente. Pero de seguro que te va a encantar.
El viaje fue muy tranquilo el niño durmió por un largo rato igual que Samantha en su estado el dormir era algo muy natural. Apenas tenia ya dos meses pero Santiago la hacia sentir como si ya le faltara poco para su nacimiento. Era bastante juguetón con su madre. Sebastian le decía que seria un gran jugador de fútbol. Mientras ellos dormían Sebastian estaba preparando su agenda. Eran muchas las cosas que tenia que hacer cuando llegara de nuevo a casa. Estaba pensando en mudarse de nuevo a otra casa mas grande, así que compraría una donde el patio fuese aun mas grande con senderos para que los niños jugaras en sus triciclos, quería comprar un pony o un caballo. Algo donde Jasir se identificara un poco, quería algo nuevo y eso seria su prioridad. Una casa campestre donde pueda criar caballos, donde los niños se diviertan con sus carros electrónicos, un parque, un hermoso jardín. Deseaba darle a su familia todo. Luego iría a visitar a Raimundo y ver como iba la construcción del hospital, ya por las fotos que les habia enviado ya casi terminaban con armar las estructuras por completo en dos meses mas ya deberían de estar inaugurando. Según el calculo de Jackson.
Esas serian sus prioridades. Al llegar, lo segundo seria ir a visitar a sus suegros al alto apure. Nadie sabia que ya estaban de regreso y mucho menos que llegarían con un niño africano y adoptado. Aunque solo esperaba que lo aceptaran como él lo habia hecho.
-Hola cariño, por fin despertaste.
-Hola, amor creo que dormir bastante tiempo ya falta poco.
-Dormiste lo suficiente, bueno ya es hora de que comas algo y no faltan cinco horas todavia. Déjame llamar a la azafata para que te traiga algo de comer. Tienes que alimentarte.
-Si cariño tengo un hombre que me comería todos esos papeles que tienes en tus piernas.
-Jajaja, me alegro que te sientas así. Que prefieres comer.
-Lo que sea, voy al baño a asearme y ya regreso. Encárgate de pedir lo que quieras.
-Tú crees que seria conveniente pedir algo para el niño. Yo creo que este se despertara con el olor a la comida con te la traigan.
-Si, de pronto sea como dices.
-Bien entonces cena para tres, perdón para cuatro.
Al pasar Samantha frente a Sebastian este la tomo por las caderas y le beso el vientre que aun estaba muy delgado, pero con un bultico bastante pronunciado de momento.
-Este caballerito sabe cuando su papi esta cerca. Lo sientes como se pone.
-Si mi amor. Claro que sabe que papi esta aquí con ganas de consentirlo.
-Bien déjame ir al baño o me hago aquí.
Samantha se dirigió al baño, ene so venia saliendo una señora y se tropezaron. Ella al tocarla sintió que algo no andaba bien en aquella pobre anciana.
-Se siente bien señora,- le pregunto Samantha.
-Si gracias,- le respondió ella.
-Seguro señora si quiere le llamo a la azafata para que le ayude.
-No se moleste niña estoy bien.
Samantha sintió que aquella señora se estaba sintiendo mal y no aceptaba que la ayudara. Así que entro al baño sin decir nada mas.
No tardo mucho pero al salir se dio cuenta que habian personas alrededor de alguien pero no la dejaron acercarse así que se fue directo a su asiento.
-¿Que sucede cariño?,- pregunto Sebastian.
-No lo sé. Creo que...
Samantha no termino de decir la frase cuando vio que, la señora con la que se habia tropezado al salir del baño habia muerto en ese instante.
-¿Amor te pasa algo ?
-No, ya vuelvo.
Samantha se dirigió a donde aquella anciana estaba y ella sorprendida de que Samantha la podía ver. Le pregunto.
-¿Estoy muerta?
Samantha sin responder asintio con la cabeza.
-¿Y como me puedes ver?
-Tengo un don, ¿por que no quiso que la ayudara?
-Ay, hija ya no tengo motivos para seguir viviendo. Mi esposo murió hace ya unos días, vinimos a Canadá para que le realizaran una operación pero no aguanto. No tengo nada por quien luchar. Jamas le pude dar hijos.Ademas me quiero reunir con él.
-¿Donde esta su esposo?
-¿En un ataúd alla atrás? Y ahora, que harán con nuestros cuerpos. No quiero que nos separen.
-No se preocupe señora, dígame como se llama y que desea que haga por usted. Yo la puedo ayudar.
-Me llamo Carmen de Contreras y mi esposo se llamaba Fernando Contreras.
-¿Donde quiere que los entierren?
-No importa el lugar hija solo quiero que él este conmigo. Mira aquel es mi bolso allí tengo el acta de defunción de mi esposo no permita que nos separen.
-No se preocupe señora Carmen yo me encargare de que se cumpla su voluntad.
-Gracias hija, no sabes. Cuanto te voy ha estar agradecida. Como hubiese deseado tener una hija como tú.
Sebastian se habia levantado y estaba llegando a donde ella estaba cuando Samantha se giro y se golpeo con su cuerpo.
-Te pasa algo amor.
Ella le hizo saber con la mirada que volteara y viera la anciana que estaba sentada en el puesto de taras tapada con una sabana blanca. Él la tomo del brazo y la llevo a su asiento.
-¿Cariño por Dios te sientes bien?,- él toco su vientre y luego le dio un beso.
-Si, amor, estamos bien. Solo estaba charlando con la señora Carmen que acaba de morir.
-Pero cariño, otra vez con eso. por Dios eso no afecta al bebe.
-No amor, tranquilo Santiago esta bien. Ven háblale. Pero necesito que me ayudes en algo.
-¿Que sientes dime?
-No yo nada, pero doña Carmen y don Fernando si nos necesitan en estos momentos.