—¿Como dices? —mi corazón comenzó a bombear fuerte y la sangre se me bajó. —No creo que él vaya a buscarte de nuevo, pero solo por si hace lo contrario, no te molestará si sabe que te hice mía —me dió una caricia en el mentón y no podía creer lo que estaba pasando. ¿Me había pasado de tragos y lo estaba alucinando? Era lo más creíble a la situación. —Pero si no... —Lo serás pronto. Traté de no bufar ante sus fantasías ridículas y me dejé hacer, solo para quitarmelo de encima. La preocupación de encontrar a mi amigo me era más. Besó mi hombro y me ayudó a bajar, incluso arregló mi vestido a como estaba antes. Acomodé mi pelo antes de alejarme de él y dejarlo atrás, como si no hubiese pasado nada allí. Lo ví de reojo, observándome, recostado en la baranda como si no me hubiese hecho

