Traté de caminar lo más rápido posible, mi amor propio estaba herido, pisoteado y desangrándose. Bethany reveló un secreto que hasta el momento no decidía contarle a Corbin. Era mi dolor y mi pérdida. Fue a mí a quien abrieron como un pez, fueron de mis entrañas de las que desgarraron al más lindo y puro regalo de Dios: mi bebé. Su voz me llamaba, pero me negué a atender su súplica. Continué caminando lo más rápido que podía. La gente me veía como si estuviera loca y tal vez estaba a punto de perder la poca cordura que me quedaba. Me sentí miserable al pensar en las palabras de Corbin y en las palabras de Benjamín, me sentí tan ruin y volví a pensar en August, sí, así se habría llamado mi hijo de haber nacido, era increíble lo que la palabra “embarazo” cambió mi vida. En esos cortos segu

