Cuatro meses antes Es tan difícil decirle a la razón que se contenga y que se controle, cuando tu corazón lo único que desea hacer es dejarse llevar. Frente a mi estaba ella, la mujer que me robó la tranquilidad en las últimas dos semanas, por quien lloré con amargura y a la que deseaba con todas mis fuerzas. —Buenos días —contestó O'Brien—. Entremos. Está haciendo mucho frío acá fuera —dijo él y caminó por delante de nosotros. No pude articular palabra, me limité a seguir a Joseph. —Corbin. ¿Podemos hablar? —Jessica, quien caminaba detrás de mí, susurró. No pude evitar sentirme furioso al oírla. —¿De qué? —contesté sin siquiera tomarme la molestia de voltear. —De nosotros —comentó ella. Me detuve en el acto y tuve que respirar profundo para no escupirle un montón de improperios

