El sonido de mi móvil me despertó y a tientas lo busqué en la mesita de noche a mi derecha. Contesté sin siquiera ver la pantalla. —¡Oh por Dios, Corbin! Dime que no lo hiciste —Aaron sonaba muy exaltado. Me contagió su incertidumbre. —¿Qué fue lo que hice? —abrí los ojos de golpe. —La noticia está en toda la red, una fotografía de Anna y tú, donde dicen que estas en compañía de la Sra. Windsor… ¡Oh por Dios! Te casaste en secreto y ni siquiera me dijiste a mí —me reprochó. —¿De qué hablas? —no entendía nada. —Entra a Twitter y lo verás —farfulló mi publicista. Tomé mi iPad y entré en mi cuenta. Lo primero que vi fue que tenía miles de menciones, pero hice caso omiso a las mismas y fui directo al inicio. Una fotografía de Anna y yo, justo en el momento en que ella me besaba después

