Las palabras de Lara entraron por mis oídos con precisión. Era como si pudiese escuchar mis pensamientos, pues hace unos días atrás me planteé las mismas interrogantes. ¿Podría acostumbrarme a una vida así? ¿Tener una relación con un hombre que era aclamado y deseado por miles de mujeres? Corbin era por excelencia, un caballero amable y muy carismático con cuanta dama se le atravesara y no porque se sintiera atraído por ellas, sino porque él era así. Era su forma de ser. ¿Podría acostumbrarme a todo eso? ¿Podría espantar los fantasmas y las inseguridades que surgirían entre nosotros? Cuando me encontraba en Londres, sola en mi cama, anhelaba con locura la presencia de Corbin. De cierto modo, aprendí a conformarme con ver una de sus películas para calmar mi ansiedad por verlo u oír su v

