Llegué al Endeavour House y me encontré con mi publicista, a quien tenía varias semanas sin ver, pues se encontraba en constantes viajes por motivos profesionales, junto a una de sus clientas estrellas y también amiga mía, Charlotte Stewart. Ella y yo íbamos a ser entrevistados y fotografiados para la promoción de la reciente firma publicitaria de Aaron. Charlotte y yo seríamos la imagen de la agencia. Era lo menos que podíamos hacer después de todo lo que nuestro amigo hizo por nosotros. —Diez minutos de retraso, Corbin —puntualizó Aaron apenas al verme entrar. —Hola, Aaron. Estoy muy bien. ¿Y tú? —lo saludé. Él me miró con cara de pocos amigos—. Lo siento. El tráfico en esta ciudad es terrible. Lo sabes —contesté y caminé a toda prisa, mientras me volvía un ocho, tratando de arreglarm

