Abrí mis ojos de golpe al darme cuenta que no fui a la academia. Salí de un brinco de la cama y cuando estaba a punto de telefonear al profesor O'Brien para disculparme por mi ausencia, recordé que nos dieron el día libre porque el profesor salió de viaje por asuntos académicos. Suspiré de alivio. Al salir de mi cuarto, encontré a Bethany tendida en el sofá, estaba dormida. Imaginé que la fiesta habría estado muy animada, así que fui a la cocina a preparar café. Uno bien cargado para ella. —Buen día, chica fiestera —dije. Ella sonrió y abrió sus ojos—. ¿Qué tal la velada? —Bien —contestó sin más y recibió la taza de café que le entregué. —¿Cuántas travesuras hiciste? —le pregunté mientras se incorporaba. —¿Qué? ¡No! Nada de travesuras. Me porté muy bien —respondió con rudeza —. Fue un

