La alarma del despertador sonó a las cinco en punto y sin perder tiempo, salí de la cama, procurando no despertar a Jessica. Me duché y como era mi costumbre durante las últimas semanas, salí a correr un par de minutos para luego dirigirme a los estudios de Alkar Pictures. Ese día nos correspondía grabar escenas con la pantalla verde, así que no hizo falta tanto esmero con el vestuario. A las ocho de la mañana comenzamos a rodar las secuencias pautadas para el día. A la hora del almuerzo me encontré con Aaron para charlar acerca de las pautas del contrato para una nueva película. En definitiva, me encontraba atrapado en Los Ángeles por los próximos dos meses. Repasé una y otra vez las cláusulas del mismo. Nada. Muy a mi pesar, la loca idea de regresar a Londres por un fin de semana pa

