Salí de la casa de mi madre y de inmediato me dirigí al Donmar. Debía cumplir con la función de esa noche. Aunque me sentía un poco más tranquilo, no podía evitar sentir ansiedad, quería tener a Jessica entre mis brazos, amarla, mirarla a los ojos y decirle lo que sentía. Tal vez una velada bien planeada era lo más idóneo, pero había algo que no cuadraba dentro de mi ecuación. El esposo de Jessica. Con él allí, siempre presente, sería imposible cualquier acercamiento de tipo romántico con ella. Aceleré mi coche al percibir que ya estaba sobre la hora, la función estaba por comenzar. No obstante ni todo mi esfuerzo por querer imitar al mejor corredor de la Fórmula uno, tratando de tomar rutas alternas y maniobrando como cual corredor de fórmula uno, me ayudaría a llegar a tiempo. El tráfi

