Corbin rió nervioso y me miró a los ojos. Mi corazón comenzó a latir muy deprisa. No estaba preparada para que me dijera la cruel verdad, pues en el mundo de la fama y los lujos, las relaciones de parejas no sueles ser duraderas. —No hay peros —tomó mi barbilla con sutileza—. Vivamos el momento. Amémonos y ya. No tiene por qué ser complicado. Sus palabras me calmaron un poco, aunque no del todo. Recordar lo que acababa de decirle a Johana en la ceremonia de premiación… «Y futura señora Windsor», hizo que mi corazón diera un brinco. Él estaba contemplando la posibilidad de convertirme en su esposa, por muy pequeño que hubiese sido su impulso, lo pensó. —Fíjate —arrimó una silla para que yo me sentara. Él se sentó en otra, frente a mí—. La razón por la que Anna y yo terminamos, fue porq

