Los días siguientes pasaron entre grabaciones, visitas al exterior del set para atender a los fans, fotos, autógrafos por doquier y salidas entre colegas de vez en cuando a algún bar de la localidad. En dos días tendría que regresar a Londres para asistir a una entrega de premios donde, si la buena fortuna me sonreía, obtendría el galardón al Mejor Actor del año, así que me dediqué a adelantar lo máximo posible de mis escenas para evitarle la molestia a Ewald de atrasar el trabajo. Ese día telefoneé a Anna y la puse al tanto de la hora del vuelo y demás detalles. Deseaba pasar esos dos días en Londres junto a ella. La extrañaba y quería aprovechar toda esa añoranza que sentía por ella, para perderme en su piel y sacar de mi cabeza a esa mujer que sin previo aviso se apoderó de mi deseo.

