Capítulo XXV

1561 Words

CAPÍTULO XXV Como suele ocurrir, uno sufre la reacción que le produce un suceso, no en el momento, sino después. Elizabeth murió el martes y el viernes me desperté con un dolor de cabeza y en todo el cuerpo, que me impedía abrir los ojos y supe entonces que la naturaleza estaba cobrando su precio. El viernes, también, fue el funeral de Elizabeth, y Philip y yo vimos como se la llevaban hasta el lugar donde la enterrarían, que queda ba a una hora de Londres. Lady Batley, que no parecía particularmente apenada por la muerte de su hija, nos invitó a almorzar cuando terminó la ceremonia. Pero yo insistí en volver a Londres y almorzamos en Chadleigh a las dos. Cuando terminé, me sentí tan mal que le dije a Philip que iría a casa a acostarme. —¿No te sientes bien?— preguntó él con ansiedad.

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