Lo que sucedía en la habitación de ese hotel, estaba rompiendo todos los esquemas que Wilson conocía, estaba viviendo un sueño, se divertía con Miguel, era un niño inteligente y calmado pero con una imaginación que parecía no tener limites, estaban disfrutando de la piscina, de comer dulces, de dormir fuera del horario y de leer libros, porque Wilson amaba leer y había comprado un par de ejemplares para niños que habían terminado de leer más pronto que tarde. No era lo que Camila esperaba, estaba gratamente sorprendida, porque pensaba que todo aquello sería una locura, no creía que en realidad Wilson fuese tan bueno con los niños, pero allí estaba ensenándole a nadar, a leer, cantando, jugando a los disfraces y gastando mucho dinero en cosas que para ella eran innecesarias. —Cuando reg

