14. Gambito en Posición.

4507 Words
El camino de regreso a casa se dió en completo silencio, ni siquiera los largos y constantes suspiros que los acompañaron en el trayecto de ida se hicieron presentes, Hunter estaba en completo silencio con la mira perdida en el horizonte que se hacía presente a través de la ventanilla, mientras Sylvie no lo perdía de vista, era difícil saber que tenía porque el comportamiento del hombre había cambiado demasiado durante la fiesta; la joven quería asumir que su ausente estado se debía a la obvia exclusión de la que fue objeto por parte de todas las personas fuera de su circulo de amigos, los comentarios que llegó a escuchar de las mujeres y de los que seguramente Hunter se enteró, pero quizás lo más doloroso para él fue el ver a su antigua novia con otro hombre y que además fuera capaz de restregarle su felicidad en la cara con tal desenfado y asumiendo una postura de victima, cuando era evidente para cualquiera que Elli solo era una mujer egoísta y vanidosa que no deseaba ser juzgada, o al menos así la vió Sylvie. Y si, todo eso lo tenía sumamente agobiado pero lo que tal vez ni siquiera sospechaba era que ella también formaba parte de esa telaraña de sentimientos que lo estaban atormentando, si bien, todo lo ocurrido en la fiesta fue más fuerte de lo que pensó, Hunter no podía dejar de pensar con deseo en ella, recordar como bailaba tan sensualmente, con esos provocativos movimientos de caderas lo envolvieron en una desconocida atracción que se veía menguada por el recuerdo de Dustin y su sonrisa de satisfacción mientras tenía el privilegio de tomarla entre sus manos, lo que por supuesto despertó algo que no sabía si debía llamar envidia, porque sin duda era más fuerte que eso. Aunque Hunter no podía darle otro nombre, si entendía que nombrarlo de esa manera resultaba ridículo pues aquella palabra no podía describir con plenitud lo que había sentido al ver a la pareja en el centro de la pista, lo que inesperadamente lo llevó a ver a Sylvie con el abrumante cosquilleo en su lengua por la inexplicable necesidad de cuestionarle al respecto, solo para saber que había significado para ella el encuentro con Dustin. La pareja se observó por un instante, ella con preocupación y él con una mezcla de confusión y celos, que aún no podía nombrar, pero ninguno dijo nada, Hunter giró de nueva cuenta su cabeza hacia la ventanilla perdiéndose otra vez en todos los pensamientos que lo atormentaban, ahora ya no era un rey, era un simple peón en el tablero, tan desechable que si perdía no significaba nada, a eso había sido reducido por todas las mujeres que alguna vez prácticamente se le desnudaron de frente, los supuestos amigos poco hicieron por convivir y hasta lo evadían de manera muy poco discreta; y ya ni siquiera consideraba lo que ocurrió con Ellie, ella más que nadie había dado el golpe final, y no era porque comenzara otra relación, eso pudo aceptarlo y hasta lo entendió, pero el hecho de que llegara restregándoselo en la cara con tanta vanidad era algo que lo lastimaba, pero más allá de eso, las razones que le dió eran ridículas e increíbles, si le daba asco o no deseaba pasar su vida con él en las condiciones en las que se encontraba, al menos debía tener la madurez y responsabilidad suficiente para asumirlo y no intentar fingir para no quedar mal socialmente, eso era lo unico que al parecer a ella le importaba, su imagen social. Hunter comenzó a cuestionarse como pudo estar con alguien así?, cómo no pudo darse cuenta de quién era? y cómo estuvo tan dispuesto y feliz por compartir el resto de su vida con ella?, era ridículo quizas, pero si la situación hubiese sido al revés, él jamás le habría dado la espalda, ni siquiera hubiera considerado abandonarla, sus planes de boda habrían continuado y se habría esmerado en darle la mejor vida posible. Y ante esos pensamientos sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas, en qué mundo había estado viviendo y de qué personas se había rodeado, personas que en su mayoría, le habían dado la espalda cuando más los necesitó, afortunadamente aún podía decir que contaba con buenos amigos y eso era un consuelo, aunque no evitaba que dejara de cuestionarse su propia vida antes del accidente. - Ya llegamos.....señor.....señor....- Hunter comenzó a escuchar una lejana voz que lo llamaba pero aún estaba muy ausente para darle valor- señor.....señor.....se encuentra bien?.....señor....- pero la voz seguía insistiendo, lo que lo obligó a tratar de centrase en aquello que a duras penas lograba escuchar- señor.....hemos llegado- repitió Sylvie cuando finalmente el hombre enfocó sus ojos en ella. Hunter había estado tan perdido en sus pensamientos que no fue consciente de que el trayecto había concluido, lo que por supuesto, lo llevó a revisar su alrededor solo para corroborar que, efectivamente, habían arribado a su destino. - Se encuentra bien?!- preguntó de nueva cuenta Sylvie visiblemente preocupada por el extraño semblante de Hunter. Pero él no pudo responder, se limitó a ver el atractivo semblante de la mujer, los labios aún sin labial se tornaban tan apetecibles y sensuales que parecían llamarlo, esos ojos de gato con la luna reflejada le daban un toque tan misterioso y atractivo que te invitaban a perderte en ellos, e inevitablemente pensó en los sutiles pero sensuales gestos que hacía al bailar, obligándolo a bajar su mirada hacia su redonda cadera, pensando en cómo se movería en la cama completamente desnuda y con esos hermosos pechos rebotando rítmicamente. - Qué mierda!- exclamó Hunter confundido por la forma en que estaba pensando en Sylvie, esto ya no era simple atracción, estaba pensando en ella con deseo. - Disculpe?- interrogó la mujer mirándolo con sospecha. - Ya es tarde.....quiero dormir- fue la única respuesta que se le ocurrió dar, pues su cerebro había pasado de la tristeza al deseo en menos de dos segundos y eso podía ser peligroso. - Por supuesto- y acto seguido Sylvie puso manos a la obra para ayudarlo a bajar de la camioneta. Sin embargo, ella seguía un tanto contrariada por el extraño comportamiento de Hunter, el hombre había evitado verla directamente y no expresaba el menor ruido, ni siquiera cuando demoró más de lo necesario en bajarlo de la camioneta, incluso podía afirmar que lucía ausente, pues hasta su mirada estaba clavada en un lejano punto fijo. - Se encuentra bien?- indagó apenas la silla tocó el suelo, ya preocupada que no le recriminar su tardanza. Pero Hunter no tuvo intención de responder, mantuvo la mirada fija en la puerta más allá de Sylvie con los labios muy apretados y sus manos fuertemente sujetas entre si y recargadas en su regazo, él solo trataba de mantener su cuerpo quieto ante la inquietante cercanía de la mujer, mientras intentaba comprender qué le estaba pasando. - Se encuentra bien?- repitió Sylvie inclinándose un poco hacía él. - Quiero dormir!!!- grito molesto y aún evadiéndole la mirada. Sylvie no pudo más que asentir, consciente que tal vez todo lo ocurrido lo había desgastado y lo único que podía hacer por él, era darle su espacio esperando que no cayera en otro episodio depresivo, así que se dispuso a empujarlo pero Hunter se le adelantó y con el mando puso su silla en marcha tan rápido que ella apenas y pudo cerrar la puerta de la camioneta y correr tras de él, alcanzándolo en la puerta de su recámara. - Desea que lo ay......- la joven se apresuró a ofrecerle ayuda pues sabía que cambiarse le resultaba muy complicado. - No!!- gritó Hunter empujando la puerta con demasiado ímpetu e interrumpiendo una indeseable invitación que no sabía donde acabaría, y lo que menos necesitaba en estos momentos de su vida, era un chantaje o una demanda por acoso. - Seg..... - Vete a dormir....ya!!!!- refutó muy serio cerrando la puerta en las narices de Sylvie con tal fuerza que el eco retumbó por todo el lugar. La mujer quedó muy confundida por el extraño proceder de Hunter, si bien no era una persona a la que podía llamar amable, al menos nunca se comportó tan bipolar como ahora, estaba molesto y lo expresaba al igual que la tristeza pero nunca iba de un estado al otro sin previo aviso. A Sylvie no le quedó más que soltar un hondo suspiro y retirarse a su habitación, ella también necesitaba descansar y darse un buen baño, desgraciadamente, mientras todo eso ocurría no dejó de pensar un solo segundo en el extraño actuar de Hunter, era obvio que las lagrimas lo atormentaron durante el trayecto a casa y su tristeza fue más que evidente en varias ocasiones, eso sin mencionar sus múltiples y abismalmente diferentes reacciones durante la fiesta; sus ánimos eran tan variables que no lograba darle sentido, y como terapeuta sabía que no siempre era una buena señal, y antes de siquiera poder pensar en dormir, se cepillo su mojado cabello y decidió averiguar si el hombre se encontraba bien. Y Hunter estaba más que bien, tampoco había podido dormir pero no por lo ocurrido en la reunion, sino porque sus pensamientos comenzaron a viajar irremediablemente hacia Sylvie y su hermoso y sensual cuerpo, él sentía un poderoso deseo como nunca antes por ninguna otra mujer, y quiso creer que se debía a su largo periodo de abstinencia en el que ni siquiera había visto porno. Pero no podía evitar reaccionar, el hombre cerró los ojos imaginando esas provocativas caderas frente a él bailándole con cadencia, provocándole aún más; Hunter ya se encontraba sentado en la cama y evidentemente en una posición más relajada su cuerpo comenzó a ponerse más ansioso. A pesar de que intentó resistir y controlar sus impulsos, no lo consiguió, se sentía demasiado excitado y necesitado de una satisfacción; así que consciente de la hora, se enderezó un poco más y prendió el televisor con el sonido silenciado, solo conectó su teléfono y rápidamente eligió una película de la pagina amarilla, ni siquiera le importó de que trataba, solo necesitaba un poco de ambientación para encontrar su liberación. Hunter apartó las cobijas y comenzó a tocarse pensando en ella, aún con las sugerentes imágenes frente a él, comenzó a imaginar solo a Sylvie, imaginó que era ella quien sujetaba su m*****o mientras lo miraba con deseo y lo llamaba sensualmente por su nombre, y como consecuencia lógica comenzó a gemir, llamándola suavemente, apenas era un leve susurro pero lo suficiente para que pudiera confirmar a quien deseaba. El hombre echó su cabeza hacía atrás recargándola en la cabecera mientras su boca se abría con necesidad cuando el clímax se aproximaba, desgraciadamente para él, la curiosidad de Sylvie la había llevado hasta la recámara y lo peor fue que ella ni siquiera tocó, simplemente entró, descubriéndolo en el acto. - Ahhh!- exclamó la mujer con sorpresa cuando las imágenes en la pantalla fueron reveladoras, instintivamente giró su cabeza hacía Hunter que apenas y pudo soltar su m*****o para cubrirse con las cobijas. - Carajo!.....pero tú que.....por qué.....- el pobre no pudo ni siquiera formular una pregunta coherente. Sylvie se sintió sumamente avergonzada por lo que había presenciado, no es que fuera una mujer puritana, al contrario, en su profesión debía ser lo suficiente abierta de mente y desinhibida, aún así no era muy común presenciar una masturbación tan natural, no fuera de los limites de una consulta, por lo que apenas pudo girarse. - Yo....uhu.....lo siento....- y acto seguido la pobre mujer salió corriendo despavorida. - Mierda, mierda, mierda!!!!- exclamó Hunter un tanto frustrado por la intervención de Sylvie, pero al menos eso bastó para apagar sus ardientes ímpetus. Y sin más remedio apagó la televisión, se acomodó la ropa y se acostó completamente mientras mascullaba una serie de improperios contra si mismo, no podía negar que se sentía avergonzado y preocupado por lo que ahora pudiera pensar la joven, pero en su defensa ella no debió entrar de esa manera a su recámara. Sin embargo intentando dormir, un nuevo pensamiento lo asaltó de repente, ella lo habría escuchado llamarla?, se cuestionó abriendo los ojos abruptamente con obvia preocupación. - Maldición!!- repuso soltando un golpe sobre la cama- carajo!!.....y si me escuchó?......mierda!!, ahora que va a pensar de mi?, diablos!!- se recriminó golpeando la almohada a su lado. Ya podía imaginarse el escándalo que Sylvie armaría a la mañana siguiente, vociferando, con asco, a los cuatro vientos su renuncia y los motivos de ella, ya podía predecir lo horrorizada que estaría su mamá cuando supiera que veía pornografía, y lo peor era tener que aguantar la inevitable terapia a la que lo obligarían a acudir para remediar su "problema", era simplemente demasiado. Todo ello lo obligó a permanecer despierto gran parte del resto de la noche, apenas y fue capaz de dormir muy poco pero cuando lo lograba, el constante recordatorio de lo que paso lo llevaba irremediablemente a abrir los ojos sobresaltado, por mucho que le diera vueltas al asunto no había nada que pudiera hacer más que esperar a la mañana siguiente para saber en qué acabaría esta desgracia. Fue tal su angustia y ansiedad que esa mañana se levantó y casi se alistó en tiempo récord, incluso un par de horas antes de lo programado para el desayuno, solo para aguardar atrás de su escritorio el irremediable estallido de gritos y conmoción; poco a poco los minutos comenzaron a pasar, tan lentamente que Hunter sintió que el reloj avanzaba un minuto y retrocedía tres, y aunque intentaba parecer calmo mientras fingía jugar ajedrez, no hacía más que mirar la puerta con terror a la espera del exagerado estallido de su madre. Y sin importar cuanto aguardó, nada paso en ese tiempo, no sabía si tomarlo con calma o prepararse para una absoluta guerra hasta que un par de golpes en la puerta lo pusieron en guardia; sin embargo Hunter no fue capaz de responder, se quedó absolutamente mudo, mirando la entrada de su recámara, parecía en total trance pues ni sus ojos estaban listos para parpadear. De nuevo otro par de golpes se escucharon, no tenía idea de quien pudiera ser, si su madre, el servicio, la misma Sylvie o su padre, aunque para ser honesto, este último era la mejor opción de entre todas, pero no podía esconderse como un cobarde, y se obligo a aclararse la garganta. - Ad....grum....ad.....adelante- dijo, casi en un susurro con los nervios atorados en su garganta. Afortunadamente, era el ama de llaves y no una de las otras personas, la mujer ingresó y parecía bastante serena, incluso parecía querer sonreír pero no era algo que pudieran hacer en presencia de Hunter, por lo que todo se convirtió en una linea plana, sin embargo, la presencia de la empleada no menguaba la intranquilidad del hombre, que clavó sus muy abiertos ojos en la mujer que se aproximaba hacía el escritorio. - Joven, desea que le sirvamos el desayuno aquí o se presentara en el comedor?- cuestionó lo más amable que pudo considerado el duro semblante de Hunter. Sin embargo, Hunter no fue capaz de responder, parecía que había perdido la capacidad de hablar y solo se limitaba a verla con cierta incertidumbre, por supuesto que esperaba la llegada de Sylvie y no verla lo tenía sumido en un sin número de cuestionamientos. - Señor?!- lo llamó de nueva cuenta, pero la respuesta no varió, de echo el mismo Hunter no lo hizo- señor? El ama de llaves comenzó a tensarse, regularmente cuando Hunter experimentaba esta reacción era porque todo estallaba para mal y ella se encontraba en el centro de la explosión. - Y Sylvie?- cuestionó algo suspicaz, creyendo que tal vez había renunciado gracias a lo ocurrido la noche anterior. - Ella esta con la señora Rachel y el señor George- bueno, no había huido pero el que estuviera con sus padres no era más alentador. - Por qué?!- indagó Hunter echando su torso hacia delante, preocupado por lo que Sylvie pudiera estarles diciendo. - Ahhh.....creo....que....creo que.....la señora quería saber como les fue anoche......al menos eso escuché- repuso el ama de llaves confundida por la exagerada reacción de Hunter. - Eso es todo?- exclamó de nueva cuenta con mucha preocupación, mientras miraba fijamente la puerta de su recámara, pensando que en cualquier momento se abriría de golpe con Rachel entrando en una crisis de gritos y llanto, horrorizada por lo que le hubiesen contado, con su padre detrás intentando calmarla mientras Sylvie se quedaba en la entrada luciendo consternada y asqueada por tener que volver a verlo. - Si señor..... entonces.....desea comer aquí o en el comedor?- preguntó la empleada de nueva cuenta deseando salir de ahí lo más pronto posible. - Aquí- indicó aún sin verla y permaneciendo expectante- el resto del día también comeré aquí....y....y.....hoy quiero que usted se encargue de.....de.... atenderme. Eso no era algo que la empleada quisiera hacer pero era difícil cuestionarlo al respecto, por lo que no pudo más que dejar caer sus hombros antes de asentir y salir apesadumbrada esperando que las órdenes de Rachel la liberarán de esa horrible tarea, pero conociendo a su jefa era probable que terminaría apoyando a su hijo. Y efectivamente, así fue, Rachel no intervinó para nada y accedió a que fuera el ama de llaves quien se encargara de Hunter; lo que por supuesto no sorprendió a Sylvie, quien sabía que tal orden, seguramente, se debía a que estaría muy avergonzado, aunque para ella lo que hizo Hunter fuese entendible, no dejaba de darle algo de ternura y risa, lo que se guardó para si. Así que no intervinó con sus órdenes hasta que llegó la noche y consideró que no debía seguir aguardando a que el hombre cambiara de opinión, después de todo, tarde o temprano tendrían que coincidir, por lo que ella se encargó personalmente de recoger la bandeja de los alimentos, dejando muy sorprendido a Hunter, que no esperaba que cuando permitió el acceso, fuese Sylvie la que ingresara a su habitación. - Señor!- lo llamó con una amable sonrisa. - Tú?!- exclamó Hunter entre sorprendido y angustiado. - Ah, si......esperaba a alguien más?- cuestionó con cierta burla. - Ah...es....este si....yo...no.....no ....por supuesto que no-balbuceó agachando la mirada con vergüenza, no sabía que pensar de la actitud de Sylvie pero no quería averiguar que pensaba ella. - Eso pensé.......vine por la bandeja y también quería saber si desea algo más- fue lo único que dijo antes de caminar hasta el escritorio donde Hunter se ocultaba detrás de su tablero de ajedrez. El hombre mantuvo su mirada fija en las fichas, claramente podía sentir la cercana presencia de la joven y aunque su pecho se encontraba muy agitado por la constante y rápida respiración, trató de contenerse para no ser más obvio; por lo que después de tragar saliva de forma muy sutil, se animó a responder. - No, gracias- y para su sorpresa, y la de Sylvie, el aplomo en su voz fue muy evidente. - De acuerdo, entonces me retiro- indicó con supuesta indiferencia, pero de verdad que no deseaba importunarlo más, era claro que seguía muy incómodo por su presencia. Y en cuanto ella cerró la puerta un hondo suspiro abandono el cuerpo de Hunter. - Qué paso?- se cuestionó al ser consciente que ninguno de los múltiples escenarios que se planteó en donde todo pasaba y todo acababa mal, se hizo tangible. Desafortunadamente, aún así no se sentía tranquilo, aún temía que algo ocurriera, lo había encontrado masturbándose en su recámara, y eso no era algo que se pudiera ignorar tan fácilmente. - No me habrá escuchado?!....es obvio que me vió!....o tal vez quiera chantajearme!- se dijo considerando otras alternativas para el abrumador silencio, y eso era aún peor, pues en ese caso tendría que ser él quien admitiera lo que estuvo haciendo para evitar mantener a una aprovechada- seguramente eso es lo que quiere!- afirmó con sospecha y coraje que se hicieron presente en sus palabras. Hunter observó la puerta una vez más, ahora con enfado por lo qué Sylvie pudiera estar planeando pero si creía que sería tan fácil sacar partido de su situación, le mostraría que estaba muy equivocada e iba a enfrentarla. Pero Hunter sabía que la única forma de confirmar sus sospechas era enfrentandola así que muy a su pesar la llamó apenas 20 minutos después, y mientras él ya armaba nuevas estrategias, Sylvie regresó y lo hizo con la misma sonrisa amable que hace unos minutos, aunque el semblante que la recibió ahora era muy distinto, el hombre lucía muy molesto y no dejaba de verla con una amenazante sospecha que la hizo sentir ligeramente incómoda. - Todo está bien?- cuestionó Sylvie con cierta cautela por los entrecerrados ojos que se clavaron en su rostro. - Tú dímelo- Hunter respondió mirándola fijamente esperando ver alguna señal defensiva, pero lo que obtuvo fue que levantara las cejas sin comprender bien a bien de qué hablaba, y no es que no lo intuyera pero no creyó que él quisiera hablar de algo que, en teoría, no debía tener la menor importancia. - Pues.....si....creo....creo que.....todo esta bien....- repuso con algo de duda. - Entonces todo esta bien- intervino Hunter sin fiarse de la respuesta. Sylvie asintió mirando de reojo la puerta, preguntándose si eso era todo por lo que la había llamado y si ya podía dejar solo a ese loco, pero dado que Hunter necesitaba corroborar que de verdad no planeara nada, con un gesto de mano la invitó a sentarse frente al escritorio, donde el elegante tablero de ajedrez con piezas cristal de Swarovski aguardaba a ser puesto en acción. Y de nuevo la confusión se hizo presente en los ojos de la mujer, creyó que después de lo de anoche y lo que le descubrió haciendo, además de haberla evitado intencionalmente todo el día, lo que menos querría era pasar tiempo con ella, así que trataría de eludir su compañia, sin embargo, Hunter parecía muy decidido a no dejarla marcharse. - Qué esperas?!- cuestionó tomando a su peón para hacer el primer movimiento, de nueva cuenta Sylvie elevó su mirada hacia el rígido semblante que la invitaba a jugar y soltando un hondo suspiro finalmente accedió, después de todo qué opción tenía. -Cuántos tableros de ajedrez tiene?- cuestionó cuando notó que cada vez que jugaban lo hacían con un juego diferente. - Lo suficientes.....los colecciono- indicó dando inicio a la partida desarrollando su peón de rey hacia el centro del tablero. - Otra vez la misma apertura?- indagó Sylvie con mofa, respondiendo al movimiento de Hunter con la Defensa Siciliana, atacando indirectamente el centro y buscando un contra juego activo. Sin embargo, Hunter no respondió, se limitó a jugar habilitando su caballo y preparando un ataque a las casillas centrales y a d4; Sylvie notó que su oponente no parecía estar interesado en entablar ninguna charla y eso lograba confundirla más, pues sospechó que intentaría usar el ajedrez como un medio para cuestionarla respecto a su indiscreto accidente, y si, no podía negar que esa era su intención, pero al tenerla en frente ya no supo como abordar el tema, además de que no pudo evitar sentirse ligeramente intimidado así que optó por enfocarse en la partida. Y ella decidió seguirle la corriente y enfocarse en el juego, llevando sus piezas para reforzar el momentáneo control central que tenía, allanando el camino para poder crear un desarrollo sólido; pero Hunter estaba decidió a no dejarse vencer y con la suficiente astucia desafió a su oponente, buscando abrir la columna "d". Con ello empezó un constante y habilidoso intercambio de peones, que los retaba a superar a su oponente, apenas acompañados por unas breves y sutiles miradas que viajaban de aquí para allá a la par de los rápidos avances que hacían. Sin embargo, Sylvie se cansó del tenso silencio que los estuvo acompañando en cada jugada y mientras desarrollo su caballo, atacando el peón de e4, decidió que, tal vez, era momento de un movimiento más arriesgado hacia su oponente. - Cómo está?- indagó aparentemente indiferente esperando, al fin establecer un contacto que le permitiera realizar el trabajo para el que fue contratada. Hunter detuvo su mano sosteniendo su caballo apenas por encima del tablero, el cual sería usado para arrebatarle el control a Sylvie. - Qué?!- fue la escueta y preocupada respuesta que el hombre pudo dar, descendiendo su mano lentamente para colocar su caballo en la casilla en la que era necesario pero aún sin ser capaz de ver a Sylvie. - Que, quiero saber cómo esta! - Por qué?- sentenció con un obvio toque agresivo en su voz. - Porque ayer parecía bastante ausente cuando regresamos a la casa y hoy su madre me interrogó hasta el cansancio, aunque yo le asegure que todo estaba bien, la señora parecía muy reacia a creer que no ocurrió nada.....y francamente, yo también lo dudo. - Estoy bien- Hunter no pudo dar otra respuesta aunque lo quisiera, pero el nerviosismo por que finalmente tocaran el tema de su masturbación no lo dejaba expresar nada más. - De verdad está bien?- cuestionó de nueva cuenta preparando una inminente expansión en el flanco de la reina con b5, limitando el alcance del caballo de Hunter. - Por qué no lo estaría?- dijo, sin querer escuchar una respuesta. - Ocurrieron muchas cosas anoche.....en la fiesta- aclaró, consciente de que la conversación se acabaría si él sentía que hablaba del otro asunto. Hunter se encogió de hombros, en tanto avanzaba a su alfil de rey, preparando un enroque para Sylvie. - Nada que no haya vivido ya- indicó él con cierta tristeza que no pasó desapercibida para Sylvie. - Y eso está bien?- pero el asombro en la voz de Sylvie no pudo pasar desapercibido. - Decir que no.....no lo hará cambiar, es mejor si me acostumbro a ser rechazado por las mujeres y ridiculizado por las personas a mi alrededor. Pero esa respuesta no le agradó a Sylvie, él no debía resignarse a vivir de esa manera, inconscientemente lo tomó de la mano antes de que Hunter moviera a su alfil. - Eso no esta bien..... además usted es un buen hombre y un excelente partido, y por....por.....por lo que....lo que....vi...... usted aún funciona- indicó muy directamente lo que solo lograba confundirlo, pues ella no parecía avergonzada. Aunque Hunter agradecía esa afirmación, el que mencionara ese asunto no era muy agradable, así que rápidamente apartó su mano de la de Sylvie, dejando caer su ficha. - Yo....eh....si....si..... pero no es como antes!- eso fue lo único que pudo decir eludiendo su mirada. Afortunadamente para Sylvie, esa respuesta abría la posibilidad para iniciar con el objetivo que la habia traído a esta casa y a pesar de que sabía que no iba a ser fácil, iba a intentarlo y tal como en el ajedrez, debía elegir muy bien sus movimientos.
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