23. La Reina y el Alfil.

4886 Words
Pero el perfecto momento se desmoronó con un par de golpes firmes en la puerta, Hunter dejó escapar un suspiro frustrado cuando Sylvie saltó de su regazo con la velocidad de un relámpago, alisándose la ropa como si intentara borrar cualquier rastro de intimidad. - Quién?!- preguntó Hunter, molesto por la interrupción y con la mirada aún fija en Sylvie. - Cariño, soy mamá... voy a pasar- declaró Rachel desde el otro lado de la puerta, con ese tono autoritario que nunca dejaba lugar a protestas. Y antes de que su hijo pudiera siquiera considerar una respuesta, la puerta se abrió de par en par, Rachel cruzó el umbral inspeccionando el lugar, su mirada se movió rápidamente entre Sylvie y Hunter, captando cada pequeño detalle de su proximidad. - Espero no estar interrumpiendo nada- dijo, con una sonrisa demasiado fingida. Sin embargo, ese tono de su voz, cargado de ironía, dejaba claro que esa había sido precisamente su intención, Sylvie, incómoda y visiblemente tensa, se apartó aún más, fingiendo estar recogiendo la ropa regada en la habitación; Hunter, por su parte, endureció la mandíbula y se cruzó de brazos. - Qué necesitas?!- preguntó irritado, aunque intentaba mantener un tono neutral. Rachel avanzó un poco más, ignorando deliberadamente la tensión que había provocado y con esa amigable sonrisa que a nadie convencia. - Oh, nada en particular.....simplemente pensé que sería bueno pasar un rato contigo, querido, parece que últimamente estás......muy ocupado para mí- hizo una pausa, deteniendo su mirada intencionadamente en Sylvie antes de continuar- aunque tal vez debería haber llamado antes! Sylvie, sintió el peso de las palabras de Rachel, obligándose a enderezarse para recuperar algo de su habitual aplomo. - No se preocupe, señora, yo ya iba de salida- su tono era cortés, pero para Hunter si fue evidente la pequeña grieta de inseguridad en su voz. Y aunque deseó que no se marchara, no pudo detenerla, Sylvie ya había cruzado la puerta, dejando a Hunter frente a su madre, quien lo miró con una sonrisa triunfante que él no estaba dispuesto a tolerar. - A qué estás jugando, mamá?- preguntó con frialdad, pero Rachel simplemente encogió los hombros, como si la respuesta fuera demasiado evidente. - Ya te lo dije cariño quiero pasar tiempo contigo, acaso es tan malo?!- pero discretamente comenzó a recorrer la habitación como buscando la evidencia de algún crimen. - Si, porque la última vez que decidiste pasar tiempo conmigo no salió bien para mí así que discúlpame por no estar interesado en seguir con tus ridículos planes. Rachel no respondió de inmediato, en su lugar, dejó escapar una breve risita mientras continuaba su inspección casual, pasó junto a la ventana, ajustando distraídamente una cortina, y luego se acercó a un mueble cercano recorriendo el lomo de los libros con sus dedos en la superficie como si intentara abrirlos. - Lamento eso, sabes que no fue mi intención querido, solo pensé que podríamos dar un paseo, tal vez almorzar juntos......hace tanto que no lo hacemos, y te extraño- Rachel levantó la vista y lo miró con ojos que intentaban parecer sinceros. - Por qué crees que estoy interesado en pasar tiempo contigo?- Hunter arqueó una ceja, desconfiado pero ya comenzaba a sospechar el repentino interés de su madre por volver a pasar tiempo juntos, lo que había evitado desde que llegó Sylvie. Sin embargo, la mujer solo suspiró, ignorando su pregunta mientras se giraba totalmente hacia él con una sonrisa más amplia. - Porque eres mi hijo, y porque...- hizo una pausa estratégica, para evitar confesar algo importante- creo que te vendría bien despejarte un poco...... últimamente estás... demasiado encerrado aquí, no has vuelto a salir con tus amigos y eso no es bueno. Hunter apretó la mandíbula, consciente de que los intentos de su madre volverían a ser constantes y eso solo significaba las mismas viejas discusiones de las que ya estaba cansado. - No, no lo he hecho en más de un año......no sé que te sorprende?!- pero la pregunta iba cargada de un crudo sarcasmo, que Rachel decidió ignorar por el bien de sus intenciones. - Simplemente pienso que es importante que no descuides otras cosas.....salir, socializar, tal vez conocer a alguien...... no quedarte atrapado en una sola dinámica, por así decirlo. Hunter negó con la cabeza, cada vez más consciente de la misma vieja táctica que no había resultado bien y no lograba entender que le hacía creer a su madre que sería diferente esta vez. - Esto ya lo discutimos hace un año, hace 6 meses, hace tres meses e incluso hace un par de semanas y creo que después de tantas discusiones hasta tú ya sabes la respuesta: No me interesa volver a pasar por todo ese circo.....no voy a ir a ningún lado!!!- exclamó con mucha determinación enfilando su silla hacia el escritorio donde solía jugar ajedrez. - Es solo que me preocupas- y con total inocencia se acercó y le tocó el brazo con ese gesto de adoración que Hunter llegó a detestar- pero si no quieres venir conmigo, está bien......solo quería recordarte que siempre estaré aquí para ti, a diferencia de......otros que trabajan para tí- dijo dejándole un pequeño beso en la frente antes de revolverle el cabello. Y con esa última frase cargada de intención, Rachel se dirigió hacia la puerta, dejando una atmósfera pesada tras de si, esperando que el recordarle a su hijo la posición de Sylvie hiciera mella suficiente para mantenerlos alejados. Hunter no pudo más que soltar un pesado bufido mientras golpeaba las piezas de ajedrez desperdigandolas por el piso, su madre comenzaba a volverse un problema que quizas Sylvie no iba o no quería enfrentar, y si eso era ahora que no sabía de su relación no quería ni imaginarse lo que se desataria cuando se enterase, lo que le preocupaba, pues si Rachel se lo proponía terminaría alejándolos de una u otra manera. Y no estaba muy equivocado, el plan de Rachel ya estaba en marcha, evidentemente no tenía ninguna prueba suficiente para respaldar sus sospechas pero su intuición le decía que había algo más en la relación entre Sylvie y su hijo, algo que no podía permitirse ignorar, tal vez era dinero, tal vez un vínculo más profundo e inapropiado; cualquiera de las dos opciones era una posibilidad completamente intolerable para ella. Así que aprovechando que logró separarlos momentáneamente decidió atacar a la reina, iria por Sylvie, quien ya se encontraba en la lavandería, encargándose de la ropa que recogió de la recámara de Hunter, en aparente tranquilidad, lo que sería muy propicio para que pudiera abordar el tema de manera sutil pero directa. - Sylvie- empezó Rachel con una sonrisa que nuevamente no era genuina- tienes un momento? Sylvie levantó la vista, sorprendida por el tono cordial de Rachel, algo que no había sido muy común en los últimos días. - Por supuesto, señora, en qué puedo ayudarla? - Aquí no, hay mucho ruido......por qué no vienes al despacho, es mucho más cómodo y tranquilo- exclamó saliendo ya por la puerta, lo que de nuevo era una declaración de que lo que acababa de dar era un orden. Sylvie suspiro tratando de controlarse, desde luego que no iba a mantener una conversación tranquila con Rachel pero no tenía opción, así que la siguió hasta el despacho esperando que lo que sea que pasará por la mente de esa mujer y que la llevó a montar este acto, acabara pronto. - Usted dira- sentenció Sylvie frente al escritorio donde Rachel ya había tomado posición, cruzando las piernas con elegancia. - Solo quería conversar contigo sobre algo que me tiene algo......preocupada- hizo una pausa estratégica, midiendo las palabras para no parecer abiertamente confrontativa. - Y qué es eso? - Quería saber el progreso del tratamiento de Hunter. Sylvie asintió lentamente, tratando de interpretar la verdadera intención detrás de la consulta. - Entiendo su preocupación, aunque lo único que podría compartirle es que hasta ahora, los avances han sido graduales pero positivos, el joven está mostrando una mayor disposición para abordar ciertos temas complicados. Rachel inclinó ligeramente la cabeza, como si evaluara la respuesta y su siguiente movimiento. - Eso suena alentador, pero, debo admitir que a veces me pregunto si el enfoque es el correcto, digo......yo no sé mucho al respecto pero ya sabes cómo puede ser Hunter, reservado, un poco terco.....y no sé si has tenido dificultades para que confíe en ti completamente? Sylvie mantuvo la compostura, aunque podía sentir el peso de la pregunta disfrazada de interés maternal. - Es cierto que puede ser reservado, pero con el tiempo hemos establecido una buena dinámica, creo que confía en mí lo suficiente para abrirse poco a poco. Rachel sonrió, aunque su expresión seguía siendo inquisitiva. - Me alegra, porque su bienestar es lo más importante para mí- y de inmediato dejó escapar un suspiro teatral antes de continuar- aunque debo admitir que a veces temo que se esté apoyando demasiado en ti, quizá más de lo necesario, no sé si eso puede ser......contraproducente. De nueva cuenta la joven sintió la doble intención detrás de las palabras, Rachel no estaba preocupada por Hunter; estaba tratando de evaluar hasta qué punto su relación profesional podría estar cruzando los límites personales y eso la asustó pues ya no se trataba de una vaga sospecha, por lo que debía averiguar que tanto sabía. - Es natural que los pacientes desarrollen un vínculo de confianza con sus terapeutas- respondió con calma- pero siempre me aseguro de que ese vínculo se mantenga dentro de los límites éticos necesarios, o usted piensa lo contrario- Rachel asintió, aunque su sonrisa se torció ligeramente. - Tengo razones para pensarlo?!- lanzó una pregunta retórica haciendole saber a Sylvie que no sería tan fácil de encarar. - Por supuesto que no, aunque los familiares de los pacientes suelen caer en esa teoría cuando los resultados no son tan evidentes o rápidos como piensan. - No es mi caso..... créeme, no pienso que tú o la doctora Cohen sean unas embaucadoras además confío en que sabes lo que haces, pero......Hunter es un hombre muy vulnerable en este momento, solo me aseguro de que entiendas la importancia de mantenerlo enfocado en su recuperación, sin distracciones innecesarias. Sylvie sostuvo su mirada pero con su impasible temple que comenzaba a desesperar a Rachel pues no delataba nada que le fuera de utilidad. - Lo somos y su preocupación es muy importante, desde luego que no vamos a ignorarlo. - Entonces puedo confiar en que estás trabajando puntualmente el caso de mi hijo?- y la mirada de Rachel se ensombrecio con expectacion, aunque era un poco difícil que a estás alturas Sylvie cayera en su trampa, ella seguía empecinada. - Por supuesto que si, aunque si no esta conforme siempre puede pedir un cambio con la doctora Cohen- afirmó Sylvie de lo más tranquila, esperando que fuera Rachel quien tomara esa decisión pues efectivamente, la relación que había comenzado con Hunter ya comenzaba a complicarse. Rachel se levantó con elegancia, ajustando su suéter antes de dirigirse hacia la puerta. - No es para tanto, aunque si espero que el trabajo por el que estamos pagando sea el acordado, por el bien de todos. Y con esa última frase dió por terminada la conversación y sin más salió de la habitación, dejando a Sylvie con un sabor amargo en la boca y la certeza de que todo estaba lejos de terminar. La joven no hizo más que dejar caer sus manos contra el escritorio, soltando todo el aire contenido, mientras las lágrimas comenzaban a caer de sus ojos, reprochandose el haber cedido ante sus deseos y su corazón, consciente que a partir de ahora tendrían que enfrentar demasiados obstáculos, pues aunque no quisiera, tampoco deseaba dejar a Hunter, el estar con él se había convertido en un necesidad que atormentaba a su corazón y no podía negar que sentía asustada por ello. Sin embargo, no podía darse el lujo de decaer en este momento, de algún modo tendría que encontrar una alternativa para salir lo más airosa posible de esta complicada situación, lo que por supuesto era casi imposible. - Oí que mi madre te llamó!!- la voz de Hunter la sorprendió haciéndola voltear sin haberse secado las lágrimas- qué ocurrió?!- preguntó preocupado adelantando su silla hacia Sylvie, pero temía que su madre finalmente hubiera conseguido alejarla. - Nada!- respondió esbozando una mueca de calma- solo... cosas del trabajo- Hunter entrecerró los ojos, claramente poco convencido de la frágil respuesta. - Y entonces por qué estas llorando?!- la angustia del hombre no hacía más que crecer Detestaba cuando lo excluían de las cosas que realmente importaban, especialmente si tenían que ver con ella, Sylvie bajó la mirada, su fortaleza estaba tambaleándose pero él no se quedaria tan tranquilo así que de nuevo soltó un hondo suspiró mientras negaba con la cabeza. - Hunter, no es algo de lo que debas preocuparte. Pero él sabía que sí debía hacerlo, sobre todo porque Sylvie estaba visiblemente afectada, así que se inclinó ligeramente hacia adelante, tomando su mano con mucha suavidad. - Acaso.....acaso ha conseguido que decidas dejarme?- su voz tembló en esa última palabra, revelando lo que tanto temía, pero nunca fue un hombre que se anduviera por las ramas y no deseaba serlo ahora. Sylvie miró como sus ojos comenzaron a enrojecerse y se llenaron de emociones que luchaban por salir a flote, por un momento no respondió, ella misma estaba luchando contra lo que debía y quería, sin embargo, su instinto la orillo a apretar la mano de Hunter y negó con firmeza. - No, Hunter, no voy a dejarte. Él la miró, como si buscara alguna grieta en su declaración, alguna señal de que no hablaba con la verdad o que tal vez solo quería que se confiara. - De verdad?- susurró, con una mezcla de esperanza y escepticismo- Sylvie le sonrió, esta vez con una ternura sincera mientras acariciaba suavemente el dorso de su mano. - De verdad, no importa nada, estoy aquí porque quiero estarlo. Hunter exhaló, como si hubiera estado conteniendo el aire desde el momento en que la vio llorar, pero al final se permitió relajarse un poco, aunque sus ojos seguían atentos a cualquier cambio en ella. - Eso es todo lo que necesito saber- murmuró, llevando su otra mano a la mejilla de Sylvie, secando con cuidado los rastros de sus lágrimas- pero de ahora en adelante prométeme que si algo te lastima, me lo dirás......no vas a enfrentar nada de esto sola, lo prometes? - Lo prometo..... mientras no vuelvas a hacer lo que hiciste en el comedor!!- lo reprendió con dulzura. Hunter soltó una pequeña risilla que delataba su culpabilidad, pero no podía negar que lo que hizo en el comedor durante el desayuno le encantó y que sin duda lo volvería a hacer. - En serio vas a reclamar por eso?- preguntó con fingida inocencia aunque el brillo en sus ojos declaraba lo mucho que lo había disfrutado. Sylvie arqueó la ceja tratando de parecer genuinamente molesta pero el leve e imperceptible sonrojo que apareció por el recuerdo afectó sus intenciones. - Hunter, te lo advierto.....si vuelves a hacer algo así y más frente a tus padres....- pero él interrumpió su amenaza jalandola de la mano hasta obligarla a quedar frente a su rostro. - Qué harás?!- susurro un tanto provocador, pegando sus labios peligrosamente a los de Sylvie- pedirme que lo repita?!..... porque no te vi muy molesta, al contrario, si no mal recuerdo soltaste un gemido. La pobre joven abrió los ojos con sorpresa y el sonrojo en su rostro se volvió aún mayor, absurdamente creyó que Hunter no la había escuchado. - Claro que no.....y eso no fue un gemido!!- refutó aparentemente muy indignada. - Oh, si......si lo fue!!!!.....los he escuchado antes y en cantidad suficiente como para no reconocerlos!!!- declaró Hunter con mucho orgullo, dejando a Sylvie avergonzada y boquiabierta. - Claro que no..... además ese no es el punto, solo digo que lo que hiciste en el comedor fue totalmente inapropiado. Sin embargo, aunque intentó parecer molesta, no pudo evitar que una pequeña risilla escapara de sus labios, quitándole todo valor a sus palabras. - Inapropiado?!- repitió, simulando estar ofendido- a mi me pareció, todo lo contrario.....sabes cuántas veces tuve que morderme la lengua para no hacer algo más?- Sylvie volvió a abrir los ojos entre divertida y sorprendida. - Algo peor?!- exclamó casi ahogando su asombro- estás loco!!! - Oh, si!!!.....- Hunter acercó su silla casi hasta acorralar a Sylvie contra el escritorio, y de nuevo su mano se colo por debajo del vestido- pero me porte bien...... aunque no te prometo que vuelva a ocurrir!!!- dijo con un tono muy seductor. Sylvie sintió un poderoso escalofrío recorrerle la columna, pero no podía ceder tan fácil o solo lo alentaría más. - Hunter, si no te comportas- indicó deteniendo sus traviesas manos justo por arriba de las rodillas- voy a tener que poner algunos límites más estrictos! - Limites?!- pero contrario a lo que ella pensó Hunter parecía muy divertido, como si la idea le resultara ridícula mientras sus manos insistían en llegar más lejos- cómo cuáles? Pero antes de que pudiera responder la sorprendio para obligarla a sentarse en su regazo, atrapandola entre sus brazos con una mezcla de dulzura y picardía. - Hunter, suéltame!!!- lo reprendió nuevamente entre risas pero sin perder de vista la puerta a espaldas del hombre,pues temía que Rachel los descubriera y entonces si no habría excusa que los librara. - Solo si prometes que no me regañarás más por querer besarte y tocarte- exclamó con descaro depositando un suave beso en su mejilla haciéndola sonrojar, y ante el gesto Sylvie ya no pudo resistirse más, sucumbiendo finalmente ante él a pesar del peligro que corrían. - Estás loco!!- declaró sujetando la cara de Hunter por las mejillas para regalarle un apasionado beso- pero si tu madre nos ve.... - Que nos vea!!!.....y si no le gusta es su problema!!!- intervino Hunter con un guiño- yo estoy demasiado ocupado contigo como para preocuparme por lo que piense o haga. Esa declaración no parecía la más sensata pero si dejó en claro la importancia que Sylvie tenía para él, lo que reafirmó conscientemente con un beso demasiado profundo y apasionado, que se deleitó con mucho amor en los carnosos labios de su novia para declarar que sus sentimientos eran reales y muy sinceros. - Nos van a ver- Sylvie apenas y pudo separarse. Y lo hizo justo a tiempo, pues los elegantes tacones de Rachel chocando firmemente contra el piso no tardaron en hacerse escuchar, de manera casi peligrosa; así que Hunter echo su silla un poco más atrás, alejándose de Sylvie. - Ay, cariño.... estás aquí!!- exclamó su madre deteniéndose en la entrada del despacho con una obviamente exagerada sorpresa que delataba que por supuesto estaba al tanto de su presencia en aquel lugar. Hunter apretó los labios, un gesto que hacía cada vez que la paciencia con su madre llegaba al límite, pero discutir con Rachel era un ejercicio agotador, una batalla que rara vez terminaba a su favor y que ahora, más que nunca, le resultaba exasperante. - Si mamá, estoy aquí..... tratando de obligar a Sylvie a que juegue conmigo!- dijo con cansancio. - Y por qué no quiere hacerlo?- cuestionó mientras caminaba hacia el centro del despacho y con su habitual estilo meticuloso, inspeccionó todo, buscando algo que alimentara sus sospechas. - Por ti!- soltó Hunter de repente, muy tajante y directo, con un filo que dejó a su madre en silencio por un segundo. Rachel, quedó desconcertada, mirándolo con los ojos ligeramente entrecerrados antes de girarse hacia Sylvie, dedicándole una mirada de reproche y acusación pues lo que menos le agradaba es que alguien pusiera a su hijo en contra. - Por mí?- repitió con incredulidad, como si la mera idea de ser la causa de algo negativo le resultara absurda- no sabía que tenía tanta influencia en tus decisiones, Sylvie. La joven, que había permanecido en silencio durante todo el intercambio, sintió el peso de ambas miradas sobre ella a la espera de su respuesta, por lo que apretó ligeramente las manos antes de hablar con la mejor neutralidad que pudo reunir. - No es por usted, señora- contestó finalmente, con una voz medida- es solo que prefiero evitar los conflictos. Y aunque había elegido sus palabras con cuidado, su respuesta sonó como una acusación velada hacia Rachel que apenas y alzó una ceja, como si Sylvie hubiera osado traspasar un inapropiado límite, sin embargo, en lugar de responder con la dureza habitual, la mujer respiró hondo, claramente consciente de que cualquier enfrentamiento solo serviría para exacerbar el ya tenso ánimo de Hunter. - Si tanto te preocupan los conflictos- dijo Rachel finalmente, con un frío tono de voz pero convenientemente educado- entonces no veo por qué jugar una partida con Hunter sería un problema.....de hecho, insisto en que lo hagan. Sylvie abrió los ojos con sorpresa, mientras Hunter observaba a su madre con una mezcla de incredulidad y desconfianza, pero la mirada de Rachel apenas pasó por la joven, como si al animarla a jugar estuviera haciendo un enorme sacrificio personal. - No te preocupes, cariño- continuó Rachel, dirigiéndose ahora a Hunter con un tono algo más conciliador- podrán jugar tranquilamente en el jardín, supongo que un poco de aire fresco les caería muy bien.....en realidad yo también necesito un poco de aire fresco, así que los acompañare, aunque antes me encargaré de que todo este dispuesto para ustedes, como debe ser- dijo, adelantándose hacia la puerta creyendo que su presencia era indispensable- pero descuida mi presencia no los afectará en lo más mínimo.....no quiero que nadie se sienta presionado! Sylvie sintió un nudo en el estómago ante el sarcasmo implícito, pero cuando Hunter le lanzó una mirada suplicante con un ligero toque de disculpa, supo que no tenía muchas opciones. - Perfecto..... gracias- Sylvie le reclamó a Hunter apenas Rachel salió del despacho, y lo hizo con ironía y mucho reproche. - Lo siento, entre en pánico y no supe que otra excusa dar!!- el hombre se disculpo bastante apenado, y aunque su intención no fue precisamente que terminarán jugando ajedrez y mucho menos frente a Rachel, por la intempestiva intervención de su madre no supo que más decir. - Y ahora tu madre nos va a vigilar como si fueramos unos niños!! - Al menos estaremos juntos!! - Si, bajo la atenta mirada de tu madre!- le recordó provocando que toda esperanza que pudiera brindarle a Hunter algo de consuelo desapareciera en el acto. Sin embargo, y a pesar de ambos, bajo las sombras de los árboles, el jardín resultó ser un respiro, Sylvie y Hunter se sentaron frente al tablero que Rachel había dispuesto con rapidez, quien por supuesto no se alejó de ellos, tal como lo aseguro. La mujer permaneció a poca distancia, se acomodó en uno de los elegantes sillones de jardín con sus piernas cruzadas y acompañada de una fina copa de vino, observando con interés, pero también con un ojo crítico que Sylvie no podía ignorar. - Perfecto- sentenció Rachel, alzando ligeramente su copa- estoy segura de que será......interesante- y de esa manera dejó en claro que estaba ahí, analizando cada gesto y cada decisión como si en ello pudiera hallar la clave para sus sospechas. Hunter y Sylvie compartieron una mirada llena de resignación, claro, la idea de pasar tiempo juntos bajo la atenta mirada de Rachel, quien los observaba como si fueran un par de adolescentes a punto de cometer una travesura, no era precisamente lo que él había planeado, pero ya no había escapatoria. - Lista para empezar?- preguntó Hunter con una sonrisa que intentaba disimular su frustración, mientras colocaba sus piezas en el tablero. - Siempre estoy lista, señor- respondió Sylvie. - Te haré mía- exclamó Hunter, en voz baja y cubriendo su boca con su mano para evitar que su madre lo escuchara mientras avanzaba su primer pieza en el tablero, dejando que la insinuación de sus palabras colgara en el aire. Sylvie arqueó una ceja, divertida y desafiante, aunque iba a responder, por lo que se recargó en el respaldo de su asiento, abriendo su pecho, dándole una vista que sabía lo distraería más de lo que él admitiría, y movió su propio peón con una deliberada lentitud. - Me parece que se está adelantando, pero si eso lo......entusiasma- dijo con una suave voz que estremeció a Hunter. El hombre soltó una risa baja, la clase de risa que ella sabía prometía problemas, cuando entendió perfectamente el oculto mensaje. - Cuidado, Sylvie......las expectativas altas pueden ser peligrosas. - Solo si no se pueden cumplir- contestó ella, ajustando su postura en la silla de un modo que parecía casual, pero que no lo era en absoluto, acto que Hunter respondió inclinándose hacia el tablero, pero sus ojos nunca abandonaron a Sylvie. - En el.....juego..,es bueno ser directo- dijo moviendo su caballo con un gesto rápido. - Eso explica muchas cosas, pero a veces lo lento y bien calculado puede llevarte más lejos.....si sabes cómo usarlo- Sylvie llevó su alfil a una posición estratégica y lo miró desde debajo de sus pestañas. Hunter soltó una carcajada baja, consciente de cómo las palabras de Sylvie encendían algo en él que no tenía nada que ver con el ajedrez, desgraciadamente aquello también había llamado la atención de Rachel, que desde su posición sorbió su vino con aparente tranquilidad, pero su mirada crítica no abandonaba a los dos jugadores. La tensión entre ambos comenzó a sentirse más allá del tablero, llena de insinuaciones, apenas disimuladas; por supuesto que Rachel notó el cambio en el aire, carraspeó con fuerza, obligando a ambos a apartar sus ojos del oponente para recordárles que no estaban completamente solos; Sylvie miró de reojo y por lo bajo antes de volver su atención en el juego, aunque el calor en sus mejillas comenzaba a delatarla. - Así que prefieres ir paso a paso, hasta que encuentras el momento perfecto para atacar?- preguntó Hunter, bajando su voz lo suficiente para que Rachel levantara ligeramente una ceja desde su lugar, un tanto desesperada, pues por más que lo intentara, no alcanzaba a escuchar nada. - Exactamente- respondió Sylvie con una sonrisa que no prometía piedad, llevando su alfil a una posición estratégica- aunque eso depende de si el oponente.....lo vale. - Cuidado, Sylvie.....a veces jugar con ventaja puede ser un arma de doble filo. Ella apoyó una mano en su mejilla, observando su siguiente movimiento con aparente inocencia. - Solo si el rival sabe cómo aprovechar la oportunidad. - Creo que si se como aprovecharala....Toqué- Hunter soltó un hondo suspiro, moviendo una torre para salvar su alfil, pero su atención estaba claramente dividida. - Tal vez la sepas aprovechar pero creo que, tal vez te sientes acorralado, no es así?- preguntó inclinándose ligeramente hacia él, lo que hizo que perdiera la concentración por un segundo. - Digamos que me gusta la presión....me hace pensar mejor- murmuró, devolviendo la jugada con un movimiento que Sylvie no esperaba pero del que podía recuperarse y con muy buena ventaja. - Jaque- aunque a diferencia de otros encuentros la palabra salió de sus labios con una dulzura que no podía esconder su provocación. Hunter exhaló, mientras frotaba una de sus manos incansablemente contra su pierna, su cuerpo ya comenzaba a reaccionar ante las insinuaciones de Sylvie y frente a su madre no era más prudente así que se obligó a concentrarse moviendo su torre para bloquear el ataque. - Me estás provocando, Sylvie- sentenció con un tono que mezclaba la advertencia con la diversión. - Eso es un problema?- preguntó ella, inclinándose lo suficiente para que su voz apenas fuera perceptible para Hunter. - No, en absoluto.....al contrario, me encanta que lo hagas- el hombre se acercó hacia ella, sus ojos se habían vuelto ya casi oscuros atrapando los de Sylvie. Hunter apenas movió su siguiente pieza con una precisión casi descuidada, como si el juego fuera secundario al verdadero duelo que estaban teniendo. - Creo que se está desconcentrando- susurró la joven, pero la forma en que lo dijo, con esa sonrisa que sabía exactamente lo que hacía, fue suficiente para que Hunter se olvidara momentáneamente de Rachel, quien volvió a carraspear con fuerza desde el fondo. - Creo que has perdido la concentración, y eso me ya dado la ventaja...Jaque!!- pero aquella acción ya no la inmutó, se enfocó en desarrollar su torre con elegancia. Sin embargo, Rachel ya había pasado mucho tiempo observando el intercambio entre su hijo y Sylvie sintiendo como la irritación y el desconcierto crecían sin cesar gracias a las risitas, los murmullos y esas miradas cómplices que eran más de lo que estaba dispuesta a tolerar. Apenas y apretó los labios, tratando de mantener la compostura, pero cada pequeño gesto entre ellos hacia que le hirviera la sangre, alimentando su frustración; y sin pensarlo demasiado, se puso de pie de un salto, avanzando hacia ellos con pasos decididos. - Ya basta!- exclamó, golpeando la mesa con una fuerza que hizo tambalear las piezas del tablero, pero ante aquella escena, sus sospechas comenzaron a difuminarse convirtiéndose en extrañas certezas.
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