CAPÍTULO OCHO VISITA DE LA BRUJA DEL 71

2019 Words
ARMONÍA. — Vamos Armonía, levántate que tu abuela llego. — No mamá, no me dejes ir con ella. Me remuevo en la cama, durante todo el resto de la semana me dediqué a ayudar a Saraí con la edición del video para Four Jump y fue divertido, aprendí algunas cosas que no sabia y en poco tiempo estaba editando yo sola. Alexander durante las horas extra que me quedaba en la escuela me llevaba algunos snacks saludables para que no me diera hambre. Pero en cuestiones a salidas lo he notado muy distante… bueno, nosotros muy poco salimos, porque nos vemos 24/7 en la escuela. — Si no te levantas, bañas y cambias dentro de veinte minutos no saldrás por un buen tiempo muchachita. — Pero mamá. — me quejo levantándome de golpe de la cama. — no puede obligarme a ver a alguien que no quiero — Lo sé cariño, pero es tu abuela. — Si fuera mi abuela se hubiera dejado hacer la prueba para ver si era compatible conmigo, más sin embargo ahora me viene a ver en mi lecho de muerte. Me levanto de mi cama y me dirijo al baño, donde hago todo lo correspondiente a un baño para relajar las malas vibras que esa señora traía a nuestra casa. Solamente venia a mi casa tres o cuatro veces al año y se cree con mucha autoridad sobre mí, cuando no tiene ninguna cualidad. Al salir opto por colocarme ropa cómoda, unos joggers junto con una blusa de franela blanca y encima un kimono y por último unos zapatos Vans. — Petunia la hija de mi hija Mercedes es una de las mejores estudiantes de su escuela. No había terminado de bajar cuando escuche la petulante voz de mi abuela Esmeralda, además ¿Quién carajos le llama petunia a su hija? Es una abominación. Entre a la cocina donde estaban mi madre y esa mujer sentada encima de un taburete. — Hola Esmeralda. — en estos momentos agradecía no poder saludar con un beso en la mejilla. — Armonía que bueno verte estas hermosa. Hipócrita es lo que es esa mujer del diablo. — Gracias. — respondo sin más. — Espero que no te incomode lo que vamos a hacer hoy, irán todos tus primos. — No tengo problema. — me encojo de hombros. — Hija, en la sala esta tu mochila con unas cuantas prendas de ropa, tus medicinas y mientras dormía me encargue de rellenar el tanque de oxígeno, para que no se presenten inconvenientes. — Gracias mamá, eres la mejor. — la abrazo y le doy un beso en la mejilla. — Ten, come algo antes de irte. — sobre el mesón de la cocina coloca un plato con pan tostado y encima un omelet. Mi favorito. Tomé el pan y los huevos y los metí en mi boca, gimo al sentir el sabor de la riquísima comida de mi madre. — ¿A dónde iremos? — le pregunto a la mujer. — Ya lo veras. — me sonríe, pero se notaba que estaba fingiendo. Le doy una mirada a mi madre y esta simplemente coloca los ojos en blanco. Poco tiempo después me encontraba despidiéndome de mi madre, se le notaba en el rostro que estaba preocupada, le prometí llamarla cada vez que tuviera tiempo para que no estuviera rezándole a muchos cristos. Esmeralda coloca el auto en marcha y me alejo de mi casa, giro mi cabeza hacia atrás y veo a mi madre con un semblante triste hasta que la pierdo al girar en una esquina. — Se que te gustara a donde iremos. — ¿Por qué no me quieres decir a donde vamos Esmeralda? — ¿Por qué no me dices abuela? — pregunta Esmeralda con un tono de desconcierto. — Oye, no te lo tomes a mal, pero tu no has sido la mejor abuela del mundo, solo vienes a visitarme dos veces al año y de seguro sabes donde esta mi padre, además no te sometiste al estudio para saber si éramos compatibles. — Primero, no las vengo a visitar, porque vivo del otro lado del país, segundo no sé dónde está tu padre, jamás se ha puesto en contacto conmigo ni con tus tíos, tercero… no es lo mas recomendable. — Si claro. — bufo — Esta bien, no me creas, pero no estés con mala cara durante todo nuestro trayecto. No digo más nada, simplemente me dedico a ver por la ventana. Algunos pensaran que estoy siendo dura con Esmeralda, pero ese es el trato que se merece por esconder a mi padre, aunque diga que no es así. Como quisiera estar con mis amigos en este momento y disfrutar de una linda tarde de picnic, pero tuve que cancelar por venir a este tonto viaje preparado por los abuelos. Nos detuvimos justo en frente de un hotel, en el estacionamiento se veía un gran numero de personas entre mayores y adolescentes de mi edad, eran mis primos y tios. Les confieso algo, cuando se enteraron que tenia Leucemia todos se hicieron exámenes para saber si tenían indicios de esta enfermedad y me comenzaron a alejar como si tuviera sida, o alguna enfermedad contagiosa. Al auto apagarse, la abuela sale y se dirige a mi lado del copiloto, abre la puerta y lo primero que hace es sacar el tanque de oxígeno. Salgo y comienzo a arrastrar el tanque en su bolsito de rueditas. — Ya estamos completos familia. — dice la abuela. — Hola Armonía ¿Cómo has estado? — es abuelo José se acerca a mi con una sonrisa. — Pues… no muy bien. — respondo señalando al tanque de oxígeno. — Lo siento mucho hija. No quise incomodarte. — Tranquilo José, no es tu culpa, es mi sistema inmunológico. — bromeo y el ríe. A pesar de no vernos tanto el es el mejor que me cae de todos. — No entiendo como los dos se pueden reír de algo tan grave. — Esmeralda coloca los ojos en blanco. — No te sulfures mujer. Mejor ven conmigo Armonía, tus primos ya están dentro de es bus. José, me guio hasta el bus, donde cargo mi bomba de oxigeno hasta subir. Mis primos al verme de inmediato se quedaron callados, de inmediato volteo mi mirada a otro lado, no estaba segura de como iba a salir este viaje, pero algo me decía que no iba a ser nada bueno. El autobús por dentro lucia como una casa, tenia una pequeña cocina, televisor, baño y camarotes. — Chicos, aquí esta Armonía, espero que la hagan sentir cómoda. ¿Ok? — mis primos asienten con sus cabezas y al momento del abuelo bajar del autobús, vuelven a la conversación que tenían. Hice una mueca de disgusto y me senté en una de las sillas del lugar y comienzo a jugar con mi teléfono, primero le envié un mensaje de mi madre diciéndole que había llegado bien, a lo que ella me contesta con un “Te amo hija, disfruta del día” Si ella supiera que ya hacia comenzado mal. Luego procedo a escribir al grupo que tenemos un mensaje. “Por favor sálvenme de este lugar” inserto Emoji llorando. “¿Qué ha sucedido? Responde Dylan. “No Quiero estar aquí” Mi más sentido pésame, pero si sucede algo toma una roca y rómpele la cabeza a alguien. Las respuestas de Julieta siempre son con violencia. ¿Qué podemos hacer por ti cariño? Saraí responde minutos después. “Que me abduzcan unos extraterrestres” — ¡Hola! Me sobre salto al escuchar una voz chillona cerca de mí, bloque mi teléfono para que no vea lo que estaba escribiendo. — Hola. — respondo. — ¿Te acuerdas de mí? — Pregunta. — Lo siento, pero no, hace mucho tiempo que no los veo. — No te preocupes. Yo soy Mariana, juagábamos cuando éramos niñas. — Oh, ya te recuerdo. — una mueca de sonrisa de dibuja en mi rostro. — ¿Cómo has estado? — Todo ha estado bien, me graduó en unos meses de la escuela e iré a la universidad de Stanford. — Vaya, me alegro mucho por ti. — la felicito. — ¿Tu iras a alguna universidad? — pregunta ella. — Eh… no tengo un diagnostico bastante complicado. ­— no le menciono nada acerca de mis seis meses de vida, ya que no quiero que ninguno de ellos se entere. — ¿Es complicado? — ¿Qué cosa? — la miro extrañada. — Vivir con tu enfermedad y no poder hacer una vida plena. No digo nada, simplemente la miro directamente a los ojos. ¿Ella acaso creía que esto era un juego? Porque estoy segura fue una de las que se creía Hazel Grace cuando salió bajo la misma estrella. — No sé a que quieres llegar con esa pregunta. Porque es claramente fácil verme y entender que es difícil vivir todos los días con el oxigeno casi bajo y no solamente eso. Que tu cabello ya no exista. — me quito la peluca que tenía. — o que cada dos semanas tenga que pincharme la vena para recibir medicinas. — Pero no te enojes. — No estoy enojada, pero si creo que debiste evaluar tu pregunta antes de hacerla. — Ok. — levanta sus manos al aire. — no lo hice con ánimos de ofender, además creo que se vería mal pelear entre primas. — Bueno, considerando que has sido la única en acercarse a mi… pues sí. — No les prestes atención, mis tíos les han metido ideas erróneas en la cabezota y se creen superiores. — rodea sus ojos. — ¿Sabes a donde iremos? — le pregunto. — ¿No te lo dijeron? — No. Esmeralda simplemente me dijo que seria una sorpresa. — Iremos a acampar. — ¡Que! — me escandalizo. — pero… mi mamá estará preocupada durante toda la noche. Me levanto de mi asiento y salgo del autobús carcajeando mi bomba de oxígeno. Veo a los mayores hablando y organizando algunas cosas en otros autos. — ¿Por qué no me dijiste que iríamos a acampar? — encaro a Esmeralda. — mi madre no dormirá, ahora regrésame con ella. — Tranquila Armonía. — José me toma de los hombros para que lo viera a los ojos. — Roció esta al tanto de todo esto, ella nos dio tu autorización, inclusive nos dijo el lugar donde podemos acampar para que tu pudieras ver las estrellas. — Pero… ¿Por qué ocultármelo? — Hija sabemos que no somos de tu agrado por lo que hizo tu padre y si te decíamos que nos iríamos por una noche, no aceptarías. — Pero… no traje mi telescopio. — No te preocupes por eso, yo mismo me encargue de comprarte uno. — me sonríe. — Por favor no vuelvan a mentirme, mi madre también necesita una estabilidad emocional y si me sucede algo no quiero que sufra. — Lo entendemos. Ahora ven, volvamos. Asiento con mi cabeza y comenzamos a caminar. — Que mal educada, igual que su madre. — escucho decir a una de mis tías. Me giro de regreso y la encaro. — Te gusta hablar mucho de mi madre, pero no ves tu propia lagaña en el ojo. — y vuelvo con el abuelo. — por favor quiero regresar a casa, no quiero estar en un lugar donde no me quieren. — ¿Segura? — No, ya no hay tiempo para regresar, debemos irnos ya. — dice uno de los hermanos de mi padre, Félix era idéntico a él y odiaba verlo, por el simple hecho de que luce como mi padre. — Intenta sobrellevarlo todo Armonía, y disfruta de los paisajes que veremos. — el abuelo consuela. Y pronto ya nos encontrábamos en la carretera en dirección a uno de mis tantos lugares favoritos en el mundo. ESPEROOOOOO MUCHOOOOO que le haya gustado el capítulo, fue hecho con mucho amor y cariño, y lo que sigue será un poco de relleno. Muchos besos y abrazos XOXOXO
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD