Capítulo 8— Guerra declarada Narrador Escuchando cómo la puerta de la habitación era tocada delicadamente, Venus sintiendo el corazón palpitar con fuerza tras lo sucedido, liberó el aire colocándose de pie. Sabía muy bien lo que seguía, Kirill la podría de papitas en la calle tras regar a su pequeña como si fuese una planta más en su jardín, por suerte, las pocas pertenencias que había traído consigo ya estaban empacadas. Desviando la mirada una última vez sabiendo que ese era su fin, Venus Black empezó a caminar a la puerta, y abriendo esta encontró a Elena del otro lado. —Venus... El señor Fassa desea verte en su estudio. Asintiendo y apretando sus manos, Venus salió de la habitación cerrando la puerta a sus espaldas y empezando a caminar hacia el despacho, sus manos empezaron a sud

