Capítulo 11—La paz tal vez llegaría Narrador Bajando del auto estrujando el teléfono en su mano, Kirill no podría creer que se encontrara en ese lugar. Él, un hombre intachable con una reputación sólida. Llegando finalmente a la puerta de la pequeña comisaría, Fassa ingresó un poco tenso, un tanto molesto, y barriendo el espacio con su mirada, en una esquina de esta sentada en una banca, la vio. A Venus. —¡Carajos! Me van a volver loco este par... —Murmuró liberando una bocanada de aire tratando de calmar el fuego que ardía en su interior. Asintiendo una vez no había nada más que hacer, más que avanzar, empezó a caminar para acercarse a ella, y colocándose de pie a su lado, siseó: —Puedo saber qué fue lo que hiciste ahora. Elevando su vista al escuchar su voz grave, Venus muy avergon

