Samantha: Unos minutos después, por fin, aparece el auto de Alexander en el camino. Me levanté rápidamente de mi asiento. Mi doctor detuvo el auto y se bajó enseguida, viéndose muy preocupado. —¿Samantha estás bien? —Me pregunto él acercándose. Me tomó por los brazos suavemente y me comprobó como si tuviera algún hueso roto. Le di una sonrisa tranquilizadora. —Sí, estoy bien. Sus ojos se dirigen hacia los míos. —¿Qué paso con tu teléfono? —Me pregunto con preocupación. Él aún no me soltaba, como temiendo que algo malo pudiera pasar. Tomé su rostro entre mis manos y lo besé brevemente en sus labios, para luego apartarme. —Se le acabó la batería, pero estoy bien, cariño. Mi Doctor Spencer, cerro sus ojos y dejó escapar el aire que estaba conteniendo en sus pulmones. Él abrió sus par

