Samantha: Las palpitaciones de mi corazón aumentaron cuando esos ojos tan seductores se me quedaron viendo fijamente y no pude apartar la mirada, sentía que estaba hechizada por ese dominio que él ejercía, justo ahora sobre mí. Sus ojos oscuros me devoraron mientras recorría mi cuerpo. Solo con ese gesto, parecía como si me tocara y me quemara a la vez. Como sea, respiré profundo tratando de calmar mi pulso acelerado y después de no sé cuantos segundos, desde que nos quedamos viéndonos, aparté la mirada. “M*ldición, qué me pasa con este hombre”, pensé mientras me daba la vuelta y caminaba hacia el lavaplatos. “No me puede gustar mi jefe, está completamente fuera de los límites”, me reprendí. Tomé una de las sartenes y empecé a lavarla con mucha fuerza, quizá desahogando mi frustración

