Samantha: No sé por qué se enojó tanto. Llegué a pensar que Alexander era como Stefan y me iba a golpear o algo así, pero qué equivocada estaba, incluso quise golpearme por suponerlo. El Doctor Spencer, fue muy amable conmigo y desde que nos metimos en la piscina, no dejo su pose de hombre amoroso en ningún momento. Me sostuvo todo el tiempo mientras me hacía patalear en el agua, ya parecía una inexperta que no sabía nadar. Más, sin embargo, no lo detuve, quería que estuviera conmigo y él no me defraudó, en cambio, fue muy tierno. No sabía qué pensar sobre esto. Tampoco podía saber si sentía lo mismo que yo. En muchas ocasiones nos miramos fijamente y el deseo surgía como chispas de fuego que no parecían extinguirse entre nosotros. Un roce, una mirada, eran el catalizador para que en to

