Alexander: Mis pasos apresurados se dirigieron hacia la casa para ver a Samantha. Tal vez una pequeña salida, nos ayudaría, además de que tenía que conseguirme otro móvil. Solo que mis planes no estaban saliendo como esperaba, cuando llegué a la puerta de su habitación, la encontré con seguro. —¿Samantha? ¿Estás ahí? —Le pregunté con voz fuerte, tomando el pomo de la puerta para volverlo a accionar, pero nada. No había respuesta de ella y luego se escuchó su móvil con una llamada. Entonces lo supe, ella estaba ahí, solo que no quería verme. —Samantha, hablemos. Quiero explicarte lo que sucedió en la alberca. —Golpeé nuevamente la puerta e incluso forcé la cerradura, pero nada. Suspiré frustrado y me pasé una mano por mi cabello tirándolo en el proceso. Me alejé un paso y permanecí in

