Doctor Morton: Mientras tanto con Charlie, esa misma noche… —¡Ay Doctor Morton, me va a mat*r! —Decía la castaña debajo de mí, mientras que yo no podía dejar de empujar fuerte dentro de ella. Mierd* ese coñ*, iba a ser mi perdición. Una semana, más, no recuerdo. Lo único que sabía era que no podía dejar de ver a esta mujer. Por lo general, solo estaba con mis ligues una vez y lo luego las desechaba. ¿Pero con esta castaña? No sabía lo que tenía que me volvía loco. —¿Te gusta? —Tome su cabello y lo jale ligeramente. —¡Ah, doctor! —Gimió debajo de mí. Sus piernas enganchadas detrás de mi espalda baja, se apretaron más y sus paredes íntimas, aferraron mi miembr* casi dolorosamente. Maldici*n, era increíble y no podía dejar de moverme. De repente, sus piernas tiemblan y empieza a grit

