Samantha: Al otro día, Alexander decidió quedarse conmigo en casa. Él se acomodó en uno de los sofás para luego atraerme hacia su regazo, sentada de tal forma, que estaba en la V de sus piernas. Él comenzó a acariciar mi vientre. —Ya queda poco tiempo para ver a nuestro Noah. —Sí, muer* por verlo —dije con felicidad. —¿Ya pediste descanso en tu universidad? —Me pregunto mientras sus labios, me hacían cosquillas en mi cuello, pero a la vez me calentaban. Respiré profundo tratando de controlarme, no era momento de empezar con algo que ninguno de los dos podría terminar. Volví a enfocarme. —Sí, lo hice. Volveré dentro de tres meses. —Le respondí, mientras recostaba mi cabeza en su pech*. Se sentía bien estar así, con él. —¡Oh, se está moviendo! —dice él de repente. Abrí mis ojos de g

