Samantha: Estaba muert* del cansancio, tuve mi baño relajante, pensaba dormir y desconectarme de todo, pero en lugar de eso, fui a preparar galletas. Denme una cachetada por eso. La verdad es que no podía dejar de pensar en el Doctor Spencer, en sus miradas coquetas, el olor de su colonia, en lo que se sentiría ser besada por un hombre como él. Jamás experimenté esa clase de atención, ese deseo tan desbordante que me quemaba por dentro. Mi exnovio, Stefan, no contaba, ese no se merecía ni llamarse hombre…. En fin, alejé ese pensamiento de mi cabeza y me enfoqué en el momento presente. Estaba en mi cuarto, encerrada con mi jefe, él tenía sus manos sobre mí y me besaba como siempre soñé. Gemí de placer al probar su sabor masculino, al sentir la forma como me devoraba, como sus brazos fue

