Mientras tanto en el infierno… Ashley: Salí del ascensor, como una diva y con una sonrisa brillante en mi rostro, que nadie me quitaría. Ni cien vestidos de marcas no reconocidas, de telas de baja calidad y descosidos, harían eso. Casi brinque de la alegría, cuando pase a la asistente de mi padre. No podía evitarlo, tenía dos bolsas grandes, llenas de vestidos de Coco Chanel a mi disposición. Alexander, me entrego únicamente, solo un pequeño porcentaje de todos mis vestidos y el resto, ni quería saber qué paso con ellos. Probablemente, los regalo a la beneficencia. ¡Ugh! Todos mis preciosos vestidos, pero bueno, eso ya no me ahogaba por dentro. Me había vengado de ellos dos y me sentía la mujer más dichosa del mundo. Acercándome a la oficina de mi padre, escuché sus gritos a través d

