Alexander: Le di una sonrisa ladeada, para que relajara ese rostro tan tenso. —No volverás a casa Samantha, tienes que quedarte en observación y yo te vigilaré especialmente. —¿Cómo que quedarme? ¿Estaré encerrada aquí todos los quince días? —Me pregunta con expresión ansiosa y enojada. Asiento con la misma sonrisa. —Así es, dulzura. Me hacía mucha gracia su mirada sorprendida y también el sonrojo de sus mejillas, se veía tan adorable y tan hermosa. Esperaba que, con esto, pudiera aliviar la tensión que aún persistía en su cuerpo. Desde que Ashley me besó a la fuerza, Samantha se veía enojada y eso no me pasó desapercibido. Además del hecho, que se sentía culpable por lo nuestro. Sacudí mi cabeza, ella aún no se enteraba de que la única que me interesaba era ella, pero no trataría de

