Alexander: Su respuesta fue rápida. —¡Sí, por favor! No dejes que le den orden de alejamiento otra vez. Sonia, que es casi una abogada, no pudo hacer mucho en la policía. La fragilidad en su voz era muy evidente y lo odi*ba. Odi*ba a ese infeliz por todo el daño que le hizo. —¿Cómo qué orden de alejamiento? Creí que lo habían metido a la cárcel —Ante la negativa de Samantha, me pasé una mano por mi cabello tirándolo con enojo. —Él… Él. —Ella intenta hablar y no la detuve, ni siquiera me moví en mi lugar por miedo a que se arrepintiera. —Hace dos años…, pasé por lo mismo, Stefan me golpeaba, no me dejaba salir. —Samantha cierra sus ojos reflejando dolor en su expresión. Sabía que esto era muy dur* para ella, pero lo más sensato era hablarlo. Yo podría ayudarla. —Stefan… Él. —Sus ojo

