Manhattan, Nueva York... Valdus había estado trabajado en la cafetería ya hace dos días, y la verdad él no podría sentirse mejor, esto... hacer esto y recibir sonrisas a cambió era muy grato. Pero hey, a él no le importaba las sonrisas de las personas que atendía, a él le importaba la sonrisa de Barry. Ver a Barry sonreírle casi dulcemente. —Ah... esto no puede estar pasando— Valdus murmuró mientras llevaba una orden a la mesa cuatro. Digamos que estaba siendo un poco más consciente de sus emociones, de los sentimientos que estaba sintiendo cada vez que miraba o estaba junto a Barry. Y era algo, algo inaceptable, aunque no mucho por él, solo que si su familia real se enterará, esto se podría poner muy feo. Por lo que Valdus solo no hará nada más que observarlo y adorarlo un poco en pensa

