Sebastián. Durante los siguientes días, Renata y yo nos convertimos en un equipo de rescate. No de cuerpos, sino de recuerdos, pruebas, constancias. Cada papel que juntábamos era un ladrillo más en el muro que nos separaba de Patricia. La abogada nos guiaba paso a paso. —Encuentren informes médicos, psicológicos, boletines escolares, certificados de actividades extraescolares. Y así lo estábamos haciendo, habíamos encontrado hasta las cartas que le habían escrito a Renata. Queríamos que el juez no viera solo documentos, sino pedazos de vida. Una tarde, mientras revisaba la carpeta de Lucía, encontré un dibujo que había hecho. Estaba ella, con su uniforme, de la mano de Renata. Y al lado, una frase escrita con letras torcidas: "Mi profe favorita es también mi mamá en el corazón".

