No nos dejes, papá.

1532 Words

El silencio que siguió a la pregunta de Valeria fue tan denso que podría haberse cortado con un cuchillo. Sebastián palideció como si alguien le hubiera arrancado el alma por un instante. Hasta la abuela dejó de revolver la olla, clavando una mirada de advertencia en mí, como si yo fuera responsable de este terremoto emocional. Valeria seguía sentada, los nudillos blancos alrededor de la taza, esperando una respuesta que ninguno de nosotros tenía para darle. Intenté hablar, pero no emití ningún sonido, sentí que mi garganta se cerró. Quise responderle, decirle algo que aliviara su dolor, que calmara su sufrimiento, pero no encontré las palabras correctas. Porque no había nada que yo pudiera decir o hacer para hacer desaparecer lo que ella sentía. Fue Sebastián quien rompió el silencio

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD