Para los oídos de Luka fueron un himno de triunfo. ¿Acaso le estaba dando a entender que después de todo si le correspondía? No pudo hacer otra cosa salvo sonreír como idiota por lo que había dicho su mujer. Solange aún tenía la mirada desviada a su costado. Le costaba respirar y sobre todo le costaba ver a su marido a los ojos. Era una verdad que estaba ahí oculta, que ella había intentado enterrar de mil maneras sin éxito alguno. Porque en el fondo tenía miedo de amarlo, tenía miedo de que las cosas de nuevo se le salieran de control como había pasado con Christian, pero no lo podía evitar. Había escupido las palabras y Luka estaba con una enorme sonrisa frente a ella. — ¿Podrías repetirlo? —dijo Luka con un hilo de voz seductora. — Que creo que estoy celosa —dijo Solange aun con la

