Llegué hasta mi destino y sentía temblar mis piernas, pero mi calentura era demasiado, todo lo que me hizo Noelia seguía presente y tenía la necesidad de que me lo hiciera de nuevo. Cuando estuve al frente de su casa, me entraron las dudas si estaba bien, no la conozco de nada, y solo estoy cumpliendo sus caprichos. Sin embargo todo se me olvidó cuando la vi aparecer por su puerta. —No pensé que te decidieras tan rápido—habló con una sonrisa coqueta. —En realidad ni sé porqué estoy aquí —respondí sinceramente. —Claro que sabes, tienes ganas de experimentar—contestó acercándose a mí. —Vamos adentro—susurro en mi oído. Aquel acto hizo que mi cuerpo se estremeciera de inmediato. Caminé al lado de ella, lo iba a hacer. Entramos y vi una sala sencilla pero lo que más resaltaba era un est

