Estábamos perdidos. Lo sabía. Jared, no era Jared, sino ese monstruo que se apoderaba de su cuerpo. Estábamos muertos. -¡Sam!- exclamó Tobias tomándome de uno de mis brazos, haciendo que comenzara a correr hacia la camioneta donde habían ido Gregory y él. Por suerte a ellos no les habían disparado. Me empujó dentro del coche en la parte trasera. Él se colocó a mi lado y me dijo que agachara la cabeza hacia adelante, pegándola contra el asiento del copilo, ya que yo había quedado de aquel lado. Se comenzaron a escuchar gritos y exclamaciones de dolor. Todo era el infierno y sin darme cuenta comencé a temblar. Miedo… era lo único que podía sentir. Corrimos todo lo que nos dio el cuerpo. Estaba cansado y sabía que ellos tambien, pero si nos girábamos a ver hacia atrás sab

