Amandus. —Aún no puedo creer que hayas aceptado el plan de Melanie —comentó mi hermano, Dante, mientras yo ajustaba el cuello de mi camisa. —Aunque al principio me resistí, debo admitir que es la única vía para extirpar esta plaga de una vez por todas. —Me giré para mirarlo. —Confío plenamente en Melanie. Sé que es capaz de cuidarse y proteger a nuestro hijo. —Sí, es la mejor opción para que ambos puedan tener algo de paz, y tú, por fin, puedas relajarte. —Exacto. Te dejaré a cargo de la organización cuando todo termine. Quiero llevar a Melanie a algún lugar donde no podamos ser encontrados por un tiempo, justo después de nuestra boda real. —Descuida, hermano. Me encargaré de todo. —Por cierto, tu hijo es idéntico a ti, aunque tiene mucho de Carla también, esa sonrisa pícara. —Tiene

