***NARRA FLOR***
Estaba en la clase de baile con Hilario, aun sin saber porque acepté ir, yo definitivamente no sabía bailar eso, pero lo hice quizás y en buena parte para ayudar a Hilario que ha sido muy buen amigo y muy buena persona conmigo. Estábamos oyendo las indicaciones de la maestra, cuando vimos llegar ahí a Sanjuana y a Víctor David, yo no entendía, ¿Qué rayos hacían ellos ahí?, la maestra al verlos llegar, los colocó al lado mío y de Hilario y después cerró la puerta para dar inicio formal a la clase, estábamos cuatro parejas únicamente, incluyendo a Sanjuana y a Víctor David.
La maestra pasaba para corregir las posturas y decirnos como debíamos de bailar y esas cosas, Hilario y yo nos moríamos de risa, pues ni él ni yo teníamos ni las más mínimas nociones de bailar bachata, pasaron dos canciones y después de varias pisadas a Hilario, parecía que íbamos agarrando apenas un poco de ritmo, cuando la maestra, nos acomodó en grupos de cuatro, a las otras dos parejas juntas y a Hilario y a mí, con Sanjuana y Víctor David. Pasó otra canción y después la maestra anunció que debíamos hacer cambio, yo no entendía muy bien, hasta que fue ella misma, la maestra quién tomó a Sanjuana y la puso con Hilario y a mí con Víctor David, quién no perdió oportunidad de hacerme plática.
-Hola de nuevo Flor, ¿Cómo estás? – me preguntó Víctor David, mientras bailábamos.
-Hola, bien gracias ¿Y tú? – le respondí con otra pregunta.
-Bien, aquí acompañando a Sanjuana y creo que ya sabes el motivo – me dijo él riéndose.
-Sí ya lo sé – le respondí yo un poco nerviosa – en ese momento la maestra se acercó a nosotros y le dijo a Víctor David que debía de abrazarme más, lo que me puso demasiado tensa.
-Flor, relájate un poco, que no te haré nada – me dijo Víctor David, mientras seguíamos bailando.
-Eso lo sé, pero nunca había bailado esto, sí vine fue por ayudarle a Hilario – le dije a Víctor David, soltándome un poco con él.
-Eso habla de que eres muy buena amiga – me respondió Víctor David mirándome con sus hermosos ojos.
-Aquí no tengo muchos amigos, apenas si me estoy empezando a juntar con Hilario y con Sanjuana, a todo esto, ¿Ustedes, porque están aquí, Sanjuana y tú? – le pregunté yo a Víctor David.
-Nosotros venimos porque, como ya te he dicho antes quiero ayudar a Sanjuana con Hilario y era una buena oportunidad, míralos parece que a ellos si se les da bien bailar la bachata – me dijo Víctor David, mientras veíamos bailar a Hilario y a Sanjuana.
-Sí ellos creo que le están encontrando bien el ritmo – respondí yo con una sonrisa esplendida.
Bailamos otra canción y después la maestra, nos volvió a cambiar de pareja, lo que agradecí demasiado, pues la cercanía con éste hombre me estaba volviendo completamente loca. Cuando volví con Hilario a bailar, noté que él se moría de la risa.
-¿Quién te viera Flor? – me preguntó Hilario riéndose.
-¿De qué me hablas, Hilario? – le pregunté yo a Hilario, muy sacada de onda.
-Sí, que andabas bailando muy contenta con el chilango y cómo tú eres chilanga, se entendieron a la perfección – me dijo Hilario sin poder dejar de reírse.
-¿Cómo sabes que él es chilango?, yo no sabía que viene de la Ciudad de México – le pregunté a Hilario sorprendida.
-Sanjuana me lo ha contado, ya sabes que esa mujer a todos les saca la información – me dijo Hilario.
-Sí, es lo que estoy viendo yo apenas si le hablo, la verdad no lo he tratado mucho – le dije a Hilario.
-Pero se ve que sacan chispas ahí, el fuego de la pasión – me dijo Hilario haciéndome reír, causando que nos regañara la maestra.
-Ya Hilario, concéntrate que la maestra ya se enojó – le dije yo calmándolo.
Después de bailar otra canción, la maestra nos volvió a cambiar de pareja y terminé de nuevo en los brazos de Víctor David y no me pude contener de preguntarle ciertas cosas.
-Víctor David y ¿De dónde vienes?, digo porque se ve no eres de por acá – le pregunté yo, de manera casual.
-Vengo de la Ciudad de México – me respondió él.
-¡Vaya coincidencia!, yo también vengo de allá – le dije yo relajadamente.
-Qué bien, ya tenemos sin querer un tema en común para hablar, ya que ambos venimos de la Ciudad de México – me dijo él.
-Sí, es lo que veo – le respondí yo y después me concentré, sólo en el baile.
Bailamos dos canciones más, cuando la maestra dio las clases por terminado, salimos de ahí, tal cómo llegamos, yo con Hilario y Sanjuana con Víctor David, estando fuera de la clase, nos despedimos y quedamos de vernos al día siguiente en la cafetería, Sanjuana y yo, ella se fue con Víctor David en el auto de él y yo con Hilario en la camioneta del taller de velas, pues me iba a llevar a mi casa junto con el pedido que mi tía mandaría mañana. Íbamos camino a mi casa y a mí no se me escapó la oportunidad de preguntarle a Hilario, si estaba saliendo con alguien o si estaba interesado en alguien.
-Hilario, perdona la pregunta, ¿Tienes novia en la Universidad o estás saliendo con alguien? – le pregunté de manera normal.
-Nada que perdonar, me puedes preguntar lo que sea Flor y no, no tengo novia ni salgo con nadie – me respondió él muy sincero.
-Qué bueno, lo digo porque aquí no tengo casi amigos y por sí un día podemos salir por ahí, junto con Sanjuana – le dije yo muy sonriente.
-Claro que sí Flor, nos ponemos de acuerdo y gracias por haberme acompañado a la clase, me ayudarás con mi promedio de la Universidad – me dijo Hilario agradeciéndome.
-No hay de que, para eso somos los amigos – le respondí yo a Hilario.
-Flor, me dijo Sanjuana que irás el sábado al club de lectura y eso me da mucho gusto, veo que casi no sales de la casa de tu tía, del taller de velas o de la cafetería – me dijo Hilario con algo de pesar.
-No pero ya pienso salir un poco más, no tiene caso que esté encerrada, mi misma tía me dijo eso hoy por la mañana – le dije a Hilario, parte de lo hablado con mi tía.
-Flor, ¿Piensas regresar a Ciudad de México, cuando tu papá gane la presidencia? – me preguntó Hilario directamente.
-No Hilario, no puedo regresar allá, por eso quiero aprender a adaptarme a vivir aquí y a ser feliz con lo que tengo aquí – le respondí yo, un poco triste.
-Lo harás Flor, verás que Guanajuato es muy hermoso aunque no es la capital, podemos salir los 3, Sanjuana, tú y yo – me dijo Hilario riendo.
-Y su amiguito el chilango – le respondí yo a Hilario riéndome.
-Exacto y el chilango – respondió Hilario riéndose.
Llegamos a la casa de mi tía Elisa, quién nos abrió muy sonriente, después bajé de la camioneta del taller junto con el pedido, me despedí de Hilario y entré con mi tía a la casa, le entregué las cajas de los pedidos de las velas y después, ella me dijo que me sentara a cenar con ella, pues llegué justo a tiempo para la cena.
-¿Cómo te fue hoy, Flor?, supe que fuiste a la clase de baile con Hilario, él me pidió permiso para que lo acompañaras – me dijo mi tía Elisa, mientras me sentaba a la mesa.
-Sí fui con él tía, pero allá llegaron Sanjuana y ese señor Víctor David, el que has contratado como administrador.
-No es señor Flor, es un joven y fue Sanjuana quién lo consiguió para el puesto, ella sabía que buscábamos administrador y su curriculum es impresionante – me dijo mi tía muy contenta.
-Bueno al menos, ya no tendremos el problema de lo de la administración tía, ¿Por cuánto tiempo estará trabajando contigo? – le pregunté yo, a fin de saber más de él.
-Ahorita dos años Flor, ya después veremos, el viene igual que tú de Ciudad de México, pero se piensa establecer en Guanajuato – me dijo mi tía.
-Si sigue esto así, pronto Guanajuato, estará invadido de chilangos, como dice Hilario – le dije a mi tía haciéndola reír.
-Así es Flor, pero me da curiosidad que me preguntes por él, ¿Acaso te ha gustado, Víctor David? – me preguntó mi tía Elisa con la picardía que la caracteriza.
-¡Tía cómo crees!, lo digo sólo para platicar, no me gusta para nada, se ve que es un engreído – le dije a mi tía riéndome.
-No Flor, es bastante tratable el chico, no juzgues, conócelo y al menos podrían ser amigos, me da mucho gusto que al fin, parece que estás integrando a la vida de aquí Flor – me dijo mi tía Elisa.
-No del todo tía, pero es poco a poco, ¿Sabes?, te contaré un secreto, pero solo porque ando de buenas y para saber qué piensas tía – le dije yo a mi tía sonriendo.
-Dime Flor – me respondió ella, con su forma de ser tan tranquila.
-A Sanjuana le gusta Hilario y yo le quiero ayudar con él, ¿Crees que puedas ayudarme?, a cambiar un poco el look de Sanjuana – le pregunté a mi tía, ella sabía demasiado de moda.
-Sí Flor, claro que sí cuenta conmigo, pero ahora vámonos a dormir, que ya es algo tarde y mañana abrimos cafetería temprano, por cierto, olvidé decirte que Víctor David, entrará a la misma hora que tú, para que no estés sola esperando a Sanjuana – me dijo mi tía con una sonrisa.
-Gracias tía, una cosa más, ¿Crees poderme conseguir unos zapatos planos?, no sabía que sería difícil estar en la cafetería, parada con los de tacón y cuando fuimos de compras contigo compré puros de tacón – le pregunté a mi tía Elisa.
-Claro que sí, mañana te consigo unos Flor, que pases buenas noches hija – me dijo mi tía mientras subíamos a la planta alta.
-Buenas noches tía, hasta mañana – le respondí yo, mientras me metía a mi recámara.
Tan pronto entré a mi recámara, me cambié y me puse mi ropa de dormir, para después acostarme en mi cama, leer un poco y al fin poderme dormir, pero algo inquietaba mis sueños, ese algo, era el pensar en él, en Víctor David.