La sonrisa más encantadora del mundo estaba frente a mí, los dientes perfectos, unos ojos miel que me veían con emoción, el hombre ideal estaba delante de mi, el único problema es que sentía que todo era una mentira. -Déjame decirte que me sorprendió tu llamada.- mencionó sirviendo una copa de vino.- -¿Por qué? Se supone que somos amigos.- -Bueno no me comporte de la mejor manera el sábado.- -Eso es cierto, fuiste un grosero y no entiendo por qué.- -Solo quería hacerte ver que Anderson no te conviene.- -¿Lo dices por que es casado y es mi jefe?- -Si, pero sabes que él te está utilizando para otro propósito.- mencionó, en ese momento el mesero llegó y tomó nuestra orden, yo no tenía mucha hambre así que solo pedí ensalada.- -Carolina eres una mujer inteligente, bella y muy talentosa

