La vida es efímera y me lo ha demostrado en muchas ocasiones en mi vida, iniciando por la pérdida de mis padres, fue poco el tiempo que compartí con ellos que ya sus rostros los he olvidado. También la poca felicidad que experimenté en mi vida, solo un rayo de luz llamado Manuela me alegró el alma, pero el suceso doloroso que marcó mi vida hizo que me sumergiera en el pozo más profundo de soledad, alejándome de mi primera hija. Ahora está la mujer de mis sueños, aquella que se ha enfrentado al mundo por mi, una valiente guerrera que decidió amarme a pesar de lo roto que estoy. Es por eso que debo acelerar todo, Carolina debe ser mi esposa, cada día que paso a su lado me convenzo que ella es un ser supremo que la vida me permitió tener. Le he pedido a mi hija que me ayude con la prepar

