Nicolleta 14 años
— Vamos Princesa antes que nos escuchen y nos descubran. Susurra Dika azorado esperando abajo del balcón del cuarto de Nicolleta escondido entre las sombras para que nadie se fijará de sus travesuras, pues habían pedido permiso rogando a su Yaya y a su papá y como siempre ponían pretexto para no dejarlos ir a la feria del pueblo y este año ellos habían decidido asistir, bueno el no estaba muy convencido, pero Perla, Zila, Azucena y sobre todo la princesa querían ir y estaban decididas y él no las iba a dejar sola así supiera que lo iban a castigar hasta sus próximas generaciones. En eso salta aún lado como toda una experta Nicolleta
— Ya, deja el azoro mi Yaya ya está dormida nadie nos va a ver. Habla Nicolleta con sus brillantes ojos llenos de desafío y emoción por lo que estaban haciendo, aunque no le gustaba mentir y siempre ser frontal en lo que hacía está vez si tenía que hacer las cosas a escondidas pues se cansó de las excusas de su abuela para no dejarla ir a la feria año tras años venía mucha gente de la zona y sus a los rededores y eran muy divertidas y ella moría por ir y como siempre su Yaya se inventaba mil excusas, pero ahora sus cómplices en sus aventuras sus primos iban a escaparse a escondidas y rogaba para que no se dieran cuenta.
— Vamos ya en la camioneta esta Perla y las chicas— Se toman de las manos y salen entre la oscuridad hacia la entrada por la parte de atrás de la casa donde los demás están esperando al llegar inmediatamente se sube en la camioneta donde al entrar encuentra a las chicas iguales de emocionada que ella y con la vena temeraria a flor de piel
— Princesa aunque estoy emocionada, tengo mucho miedo que nos descubran. Señala Perla con el claro temor en sus ojos
— Yo fingí malestar para poder acostarme temprano pues mis papás saben que no duermo tan temprano un fin de semana — expresa Azucena con diversión
— Y yo que le dije a mi mamá que no podía acompañarla a la casa de la prima Carmina cuando sabe que me encanta ir por los deliciosos dulces que prepara y cuando me vio con sospecha le dije que es que el próximo baile está cerca y que el traje no me va a quedar como yo quiero cuando todos saben que entre un dulce y yo nada se interpone — aclara Zila riendo y todos con ella
— Espero valga la pena porque sé que lo primero que me van a quitar es la camioneta que apenas me acaban de regalar y sin contar con el próximo viaje Atenas. Suelta Dika con su voz ronca por el cambio de la edad ya con 16 años es el mayor y el protector de todas sus primas y mayor aliado sus ojos se encuentran con Nicolleta que lo ve con una leve preocupación pues Dika y ella son inseparables y los viajes Atenas son los mejores pues junto con Silvano entrenan sus habilidades en la equitación y aunque eran los mejores, igual en los torneos de artes marciales el cual fue el único que siguió práctica con ella y la acompaña en cada idea y locura que se le ocurra, pues las chicas solo practicaban la equitación y el flamenco y solo ella y Dika las artes marciales y sabe que aunque Dika tenía un espíritu de paz lo practico para acompañarla y apoyarla y ya tenían varios torneos ganados en su haber
— Y tu princesa, yaya no se dio cuenta, mira que ella siempre tiene dos pasos adelante de lo que hacemos
— Pues la evite toda la tarde y aproveché que estaba en su cuarto para despedirme rápido diciéndole que estaba estudiando unos saltos que quería hacer con Cleopatra, pero sin dejarme ver mucho porque de verdad mi yaya me lee como un libro abierto, pero me canse de siempre rogar para que me trajeran y nunca me dejo incluso ustedes han venido antes y hasta me siento mal que desde que le dije que ustedes si venían hace tres años ya no los dejaron venir más... no sé cuál es el misterio y eso me enoja.
Todos se quedaron en silencio, pues ellos algo habían escuchado de sus papás sobre la renuencia y la protección que tenían al rededor de Nicolleta que aunque previamente no lo notaban con el paso del tiempo se hacía más visible, pues Nicolleta era una joven hermosa fuerte que mandaba ya a su corta edad estaba sumergida en todos los negocios de su Yaya como su heredera y todos ya hablaban de ese fuerte carácter que se gastaba la princesa que comenzaba a hacerse notar por su gran belleza y por esa fuerza pues ya dejaba ver que no era de las que ponía la otra mejilla y que era astuta e inteligente, se había ganado el respeto incluso de sus mayores alrededor de ella que ya preveían a la indomable mujer que se convertiría, incluso algunos hacendados con dinero y poder de familias gitanas también muy respetables y que sabian de sus cualidades y su linaje gitana ya habían tratado de pactar un matrimonio entre sus hijos y Nicolleta, pero su abuela solo con una mirada les hacia ver que Nicolleta era un espiritu libre y que no estaba interesada y no buscaba marido para su nieta pues esta no lo iba a necesitar y su esposo si alguna vez lo tenía lo iba elegir ella y este debía saber domar esa fuerza indomita y ser digno de ella. Fifika estaba satisfecha en lo que se estaba convirtiendo su hermosa princesa y no iba hacer ella la que la iba a limitar ni a torcer su destino que para mal o para bien ya estaba marcado, pero a diferencia de su girasol Nicolleta estaba preparada para devolver el golpe doblemente fuerte.
Sus primas y primo sabían que la mamá de Nicolleta que solo conocían por referencia y por una foto que la princesa tenía en su cuarto conoció al que al parecer fue el papá de Nicolleta en una de esas ferias, pero no pudieron averiar mucho pues sus papás siempre guardaban silencio cuando se percataban que estaban alrededor y podían escuchar y nunca tocaban del tema había mucho misterio al rededor de los papás de la princesa y ellos no querían lastimar a su prima pues sabían que aunque ella no lo decía abiertamente le dolía no saber de su papá o no haber conocido nunca a su mamá.
— Se ve precioso como recordaba. Dice emocionada Perla al ver las luces en el cielo que anuncia que están llegando a la feria
Nicolleta voltea con esa fuerte mirada Zafiro que este momento tenia un brillo de desafío pues sabía que esa noche iba a ser importante en su vida lo sentía, lo presentía y sabía que era inevitable
Y así iba a ser.