—¿Existe algo peor que tú? —pregunté incrédula. —Sí. Mi hermano Dominic. Supuse que continuaba con vida, o lo que fuese que tuvieran en el infierno. No era posible que Drake estuviera allí conmigo, cuando no era más que una persona que estuvo muerto en la guerra. Él no era un espíritu, lo que me llevó a pensar que quizá era Dominic que usaba el cuerpo de su hermano para que confiara en él. Tanto en la guerra como en el amor, todo siempre valdría, y no era de extrañarse que Dominic usara algo tan bajo como la apariencia de su hermano para conquistarme o llegar a mí. Podía creer casi cualquier cosa, menos que mi amado me hablara de esa forma tan frívola y que me atormentara. Lo que sentí cuando Drake apareció, no era nada similar a lo que sentí con el antiguo, por eso dudaba que fuese él.

