Abro mis ojos, y justo veo a Eric con una bandeja y en ella mi desayuno, se me aclara toda la oscuridad que traía cargada en mi ser, unas frutas picadas y unas tostadas acompañadas de un jugo de naranja, la comida más romántica y especial a la que tendré la satisfacción de deleitarme, él me acerca a mi nariz una rosa roja, su aroma me da tranquilidad, y más por estar a su lado, es una fragancia de victoria. —Quería ser un poco atento contigo, sé que es muy sencillo, quizás simple, y estás acostumbrada a tener más lujos, pero yo te entrego todo al máximo humildemente, todo el pasado, te parece si lo dejamos kilómetros atrás y lo olvidamos, completamente lo que nos va a rodear en nuestro presente lo vamos a proteger y será mucho más fuerte que lo indestructible, porque para amarte no tengo

