Maxon: ¡Maldita sea! Todo se ha ido a la mierda. No tengo control en absolutamente nada, ni siquiera en mantener a mi esposa a salvo. Me sentí desfallecer cuando la vi inconsciente en la parte de atrás del auto. Yo mismo le pedí a mi hombre que no la llevara a un hospital, sino que la trajera a casa directamente. Pensé que tenerla aquí calmaría un poco las cosas, y ya que Daniel estaba fuera de la ecuación, podría traerme un poco de luz a lo que estaba sucediendo. No me di cuenta que lo tome todo mal hasta luego de haber hablado, mi dolor de ser apartado y apuñalado por la espalda habló primero que la razón, y gracias a eso se que hemos roto de verdad. Ya no hay marcha atrás, solo me queda ver que retazos me quedan de la vida que soñé para nosotros. Levantándome del sofá, en donde m

