El tiempo nunca deja de transcurrir. Así le pidas a gritos a todos los cielos. Así te arrodilles mil veces y supliques. El tiempo, nunca se detendrá. Me ha quedado claro los últimos nueve años de mi vida. No puedes tapar el sol con un dedo. No puedes simplemente, sentarte y esperar que las cosas ocurran de la manera que quieres. La vida no es fácil, pero tampoco imposible. Duele vivirla, pero al final de todo, vale la pena. Necesitaba palabras como esas en aquel tiempo, pero no las recibí. O tal vez, es que no quise escucharlas. No estaba sola, nunca lo he estado, pero si me sentía de esa manera. No porque las personas cercanas a mi fueran malas, sino porque yo me negaba a dejar que se acercaran. Me convertí en un cupido. En un desequilibrado y deprimente cupido. Tanto Gael como Sophi

