—¿Puedo robarme a mi esposa? —pregunté a las mujeres mientras tomaba a Anni de la cintura.
—Claro
alteza —contestó la reina y me llevé a Annabelle conmigo.
—¿Qué
ocurre? —preguntó ella confundida y yo le sonreí.
—Quería
sacarte a bailar, ¿puedo? —pregunté coqueto y ella asintió con la cabeza.
La
llevé a la pista y nos pusimos a bailar. Me pareció adecuado hacer eso, ya que
se supone que es mi esposa y esta fiesta es para eso, para que vean que estoy
vivo, casado y listo para regir con mi esposa nuestro país. No puedo quedarme
sentado en una punta, tengo que charlar con todos, ella también obviamente y
además tenemos que bailar, sonreír, hablar de nuestro perfecto matrimonio y de
las decenas de hijos que queremos tener. Así es como funciona nuestro mundo.
Luego
de bailar un rato, llevé a Annabelle al jardín del palacio y pudimos ver un
montón de plantas hermosas. Ella ya estaba bastante tomada y se abrazó a mi
durante bastante tiempo. Había una fuente preciosa y caminé hasta ella mientras
la llevaba a cuestas, se reía sin parar y me dio bastante gracia. Pero de
repente, simplemente me giró la cabeza y me dio un beso, fue el shock más
grande de mi vida,
La
noche digamos que fue bastante divertida y tuvimos la oportunidad de comer
bastante. Luego de que la fiesta acabase, nos quedamos a cenar en el palacio y
tuvimos la oportunidad de charlar bastante con ambos reyes y pude conocer al
hijo más pequeño de ellos, que tenía cuatro años y ambos se rieron bromeando,
diciendo que si tenemos una hija podrían casarse.
—Si
tenemos un hijo también —dije yo riendo y ellos me observaron serios.
—¿A
que te refieres? —preguntó el rey.
—En
nuestro país es legal el matrimonio igualitario y hasta un rey puede casarse
con un hombre —contestó Anni por mi y ambos se miraron de repente.
—¿Qué
hay de los hijos? —preguntó la reina.
—Yo
soy adoptado y mi padre también es adoptado, luego está el hermano de el que
fue concebido por un alquiler de vientre. No se preocupe, los hijos biológicos
no son los únicos con derecho a un trono —dije yo tranquilo y ambos asintieron.
—Hoy
en día, el apellido puede más que la sangre —me ayudó mi esposa y ambos
parecían convencidos.
—Me
quedó más tranquilo entonces —dijo el rey riendo y yo también me reí.
Fui a
comer un nuevo plato que me sirvieron, pero de repente un joven sirviente
apareció y aventó mi plato por el aire. Se comió una gran reprimenda por parte
del rey, estaba muy enfadado y lo quería enviar al calabozo. Pero la reina se
puso firme y le insistió que lo dejará explicarse, que el jamás haría eso sin
una razón coherente.
—El
plato estaba envenenado —dijo el chico y todos abrimos los ojos de par en par.
—¿Cómo
estás tan seguro de eso? —preguntó el rey y el chico se preparó para explicar.
—Vi a
un hombre muy extraño poniendo algo en el plato, pregunté al servicio y me
dijeron que no trabajaba en la cocina un hombre con sus características. Tomé
una cucharada y la llevé afuera con las palomas. La paloma que comió un poco se
murió y cuando regresé a por el plato, este ya había sido servido. No quise
ofender al príncipe, pero no podía permitir esto —explicó detalladamente el
chico y sentí lastima por la paloma fallecida.
—Gracias
joven, lo que hizo fue muy valiente —dije yo y el rey seguía sin estar
convencido.
—No te
creo nada joven y la verdad es que estoy muy… —se quedó en silencio de repente,
porque un perro vino y lamió los restos del plato, comenzó a convulsionar y
falleció de inmediato.
—Limpien
eso antes de que alguien más muera —dijo la reina alterada y el chico fue de
inmediato a limpiar los restos.
—De
verdad lo siento alteza —dijo el y se marchó.
Cuando
Anni y yo nos fuimos, estábamos bastante preocupados. ¿Quién estaba intentando
asesinarme? Eso claramente no nos iba a dejar dormir y aunque la verdad ya
tenía una idea, quería sacarme de la cabeza la posibilidad, de que el topo
fuera uno de los guardias que vino conmigo. Solo eran cinco personas, no podían
ser ellos, eran demasiado fieles y sería demasiado estúpido arriesgarse cuando
podría ser evidente.
Estaba
confundido, pero tenía que pensar. No solo estaba en riesgo mi vida, sino que
la persona que hizo esto, fue quien mató a mi hermano. Estoy seguro de que así
es y tengo que encontrar una solución antes de que muera, abandone el país y no
pueda vengar a mi hermano. Annabelle se durmió bastante rápido, pero yo seguía
dándole vueltas a la situación y no podía dormir. ¿Quién intenta asesinarme?
¿Quién fue el desgraciado? Tengo que descubrir quien es.
—Duerme
cariño —dijo Anni, pero yo no podía descansar en absoluto.
Seguí
dando vueltas durante bastante tiempo y pensando en todas las posibilidades.
Pero el sueño poco a poco me estaba ganando y yo no sabía si era correcto
dormir o no. Tenía un montón de guardias a mi alrededor cuidándome, pero estaba
claro que uno de ellos era un traidor y podía aprovechar su trabajo para
matarme mientras duermo. No quería dormir, no me sentía seguro en absoluto,
pero si no lo hacía la cosa iba a empeorar. Al final me rendí y caí en brazos
de Morfeo con la duda incesante en mi cabeza.
¿Quién
intentó matarme?
No
sabía quien podía ser, no sabía quien quería acabar conmigo. Pero sabía una
única cosa, tenía que proteger a Annabelle. Ella era todo lo que me importaba
en estas circunstancias y tenía que mantenerla a salvo a toda costa.